De cada $100 de aumento que se consiga en paritarias, $22 «se los come» Ganancias

El reclamo por la rebaja de la carga del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios constituye el fundamento central del cuarto paro nacional que los gremios del transporte y el sindicalismo opositor cumplirán mañana contra la administración de Cristina Kirchner.

Se trata de una preocupación clave para los trabajadores alcanzados por el tributo a las puertas del arranque de una nueva ronda de paritarias. Es que de cada $100 de incremento salarial que acuerden en esas negociaciones, perderán hasta $22 por efecto de los descuentos del impuesto, mientras el Estado se apropiará como mínimo de medio salario más respecto del año pasado si las paritarias cierran con subas promedio por encima del 30 por ciento.

Los datos surgen de un informe especial elaborado por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma (IEF-CTA), la central que lidera Pablo Micheli y que integra el grupo de organizaciones sindicales que llamó a paralizar el país ante la demora del Gobierno para dar respuestas a los planteos por la reformulación del tributo.

El informe difundido por El Cronista, crítico para denunciar la creciente regresividad de Ganancias por la falta de actualización del mínimo no imponible, del escalonamiento impositivo y de los montos máximos de las devoluciones en un contexto inflacionario, se ocupa de medir el impacto del tributo sin cambios en las próximas paritarias.

Al respecto, el trabajo calcula que por cada punto de incremento salarial que obtengan los trabajadores alcanzados por el impuesto, el Estado retendrá un 21,6%, lo que implica que de cada $ 100 de recomposición, perderán hasta $ 22. Eso representa que para lograr, por ejemplo, un aumento real del 35%, las paritarias deberán fijar una suba de 45%, mientras el incremento acordado debería ser del 51% si se quiere garantizar una recomposición real del 40 por ciento.

«El Gobierno traslada así la lucha por el impuesto a otro campo, el de la negociación colectiva, distorsionándola. Ahora la organización sindical tiene que luchar para mantener su salario real (empatarle a la inflación) y para ello, garantizarle mayor recaudación al Estado», advierte el informe.

Además, el trabajo indica que de mantenerse el impuesto en las condiciones actuales y suponiendo un incremento salarial del 35%, el Estado se apropiará como mínimo de medio salario más respecto a 2014. Si se toma en cuenta el caso de un trabajador soltero que tiene un salario bruto de $15.001 y recibe un aumento del 35%, los descuentos anuales por Ganancias se elevarán de $9.632 a $25.484 (una suba de 377%), lo que representa 1,26 salarios (hasta el año pasado los descuentos equivalían a 0,64 sueldos).

Si se repite el mismo ejercicio con un trabajador soltero que antes de la paritaria percibía un sueldo bruto de $25.000, con la misma recomposición salarial la carga del impuesto treparía a $76.077, lo que representa 2,25 salarios (actualmente soporta descuentos por $ 43.031, que equivalen a 1,72 sueldos).

En el supuesto de un trabajador casado con dos hijos que cobra $25.001 mensuales y recibe un aumento de 35%, los descuentos por Ganancias se elevarán de $30.935 a $63.981, lo que equivale a 1,9 salarios (hasta 2014 la retención representaba 1,24 sueldos). Si el aumento salarial asciende a 40%, para un trabajador soltero (que cobra $25.001 antes de la paritaria) el descuento impositivo equivaldrá a 2,31 sueldos y si es casado con dos hijos representará 1,96 salarios.

«Se ha generado una distorsión brutal y la discusión se trasladó a las paritarias, por lo que hasta las propias cámaras empresarias le están pidiendo al Gobierno que resuelva la situación», alertó a El Cronista el economista Julio Gambino, uno de los responsables del informe del instituto de estudios de la CTA de Micheli.

Fuente: Iprofesional
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