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La historia se repite: el dólar ahorro cada día se abarata más y vuelve el “deme dos” con restricciones

Corría enero de 2014 cuando el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el por entonces jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, sorprendieron con un anuncio de alto impacto para los asalariados: la apertura parcial del cepo.

Para poder hacer frente a una demanda que ya se preveía iba a ir en aumento, “topearon”esas compras estableciendo que el monto a adquirir no podía superar el 20% del sueldo.

Rápidamente el mercado lo bautizó con el nombre de “dólar ahorro”, e interpretó que la intención del Ejecutivo era la de ir reduciendo progresivamente las restricciones cambiarias.

Plan incompleto
La iniciativa, por cierto, venía acompañada de otras que mostraban un cambio de rumbo del Ejecutivo en su manejo con el billete verde.

La idea inicial era soportar esa demanda en alza con la entrada de un mayor ingreso de dólares al país, a partir de un acercamiento a los mercados internacionales de crédito.

Ahora parece lejano, pero se habían dado pasos muy firmes en este sentido.

El arreglo con el club de Paris, el acuerdo con Repsol por YPF, la resolución de varios conflictos que tramitaban en el Ciadi eran pruebas elocuentes de este avance.

Con crédito externo, la administración K iba a poder abastecer esas ventanillas que se habían abierto para dólar ahorro, ampliar reservas, flexibilizar el cerrojo a productos e insumos importados y afrontar los compromisos de deuda del sector público.

Todo apuntaba a ello…. pero algo falló.

El conflicto con los holdout se profundizó hacia mediados del año pasado, la Corte de Estados Unidos no quiso tomar el caso argentino y, a partir de entonces, comenzó a transitarse otro rumbo marcadamente distinto en lo económico.

Ya con el “Patria o Buitres” instalado, el Gobierno se quedó con la peor de lascombinaciones.

Es decir, sin el ingreso de divisas suficientes para abastecer la demanda de billetes verdes por parte del sector público y privado y con las ventanillas abiertas de dólar ahorro. Claro está, sin la posibilidad de poder dar marcha atrás por el alto costo político que ello implicaría.

A ese inconveniente se le ha ido sumando una cuestión tan o más complicada: elabaratamiento de la divisa estadounidense en términos de salarios, que induce a una mayor cantidad de ahorristas a recurrir al circuito legal.

Si bien es cierto que el tope del 20% sobre el salario pone un límite, también es verdad que eselímite se ve desbordado por la mayor cantidad de personas que se vuelcan a comprar.

Vuelve el “deme dos”, con restricciones
Cuando se abrió parcialmente el cepo, el precio del billete verde se ubicaba en los $9,68(tipo de cambio oficial más 20%). El blue se negociaba a $12,15 y la brecha entre ambos rondaba el 30%.

Desde ese entonces, hubo cambios en la presidencia del Banco Central y cada titular vino con su librito bajo el brazo.

A su manera, cada uno ha ido tratando de dar solución a un tema difícil y para el que los manuales no dan una respuesta sencilla: cómo lidiar con una demanda que supera con crecesla oferta.

Para peor, se ve cada día más atraída por un bien que -lejos de encarecerse- se va abaratando y que, por las propias limitaciones de la economía, no puede subir demasiado de precio ya que dispararía aun más la inflación.

Incluso, no sólo se hizo más accesible para los argentinos sino que se profundizará esta tendencia a raíz de que los aumentos salariales que llegan le ganarán al alza del dólar, “condenado” a oficiar de ancla para contener la suba de precios.

Por lo pronto, desde aquel 27 de enero del año pasado a hoy, el valor de la divisa para ahorro se incrementó apenas un 9,5%, al pasar de $9,68 a los $10,60 (oficial más 20%).

Casi nada, si se considera que ese tibio repunte es apenas la cuarta parte de los incrementos en las remuneraciones.

En tanto, la inflación minorista reflejada en el “Indice Congreso” avanzó por encima del 37%.

De la comparación se desprende que:
• Teniendo en cuenta la suba de precios, el dólar ahorro ya se abarató un 20%.
• En relación con salarios, un 19%.

Visto desde otra perspectiva:
• De haber seguido la inflación, hoy día debería valer $13,30.
• Y, de haber sucedido eso, su cotización ya estaría superando a la del amesetado blue (ver cuadro).

“Como en los últimos doce meses el dólar subió 10% y el índice inflacionario por encima del 30% entonces, en términos reales, la divisa estadounidense se abarató”, señala el economista Agustín Cramo.

Esto se refleja claramente en la cantidad de transacciones. Si se compara marzo 2014 con marzo 2015, se multiplicaron por tres, desde un promedio diario de 23.000 a 73.000 (ver cuadro).

En cuanto al volumen en términos de dólares, pasó de u$s16 millones diarios (en las primeras jornadas del mes) a un nivel de u$s40 millones, con un pico máximo que llegó a u$s69 millones el 2 de marzo. Es decir, que no solo aumentó la cantidad de compradores sinotambién la magnitud de cada una de esas compras.

De los poco más de u$s4.000 millones despachados, la cuarta parte se vendió sólo en lo que va del 2015, con volúmenes mensuales que no paran de de crecer.

Este abaratamiento preocupa y mucho al Gobierno por dos cuestiones:
1. Políticamente, siendo que este es un año electoral, no puede dar marcha atrás.

2. Su mayor accesibilidad le irá fagocitando las reservas, en la medida en que empiecen a llegar los nuevos aumentos salariales, que se ubicarán entre un 25% y un 30%.

Así las cosas, con remuneraciones trepando por encima de la tasa de devaluación, ya se prevé que se dará un nuevo abaratamiento del 10% que se sumará al 20% de los últimos doce meses.

“El 2×1 de antes del cepo vuelve de nuevo”, comenta el director de un banco de capitales españoles, en referencia a cómo la divisa tendrá una demanda creciente.

A esto se suma el mayor atractivo que irá ofreciendo la “bicicleta” que practican los ahorristas, que consiste en comprar en ventanillas oficiales y revender en el circuito blue.

“La mayoría de los particulares que adquieren dólares ahorro luego los revenden en circuito informal”, apunta Aldo Pignanelli, ex titular del Banco Central.

Si bien ese rendimiento bajó (al reducirse la brecha) esa merma es compensada en parte por la mayor cantidad de divisas que puede adquirir cada uno de los ahorristas.

Consumo, un gran perdedor
Un gran afectado por un dólar ahorro que se va abaratando es el consumo.

Desde que se habilitó esta ventanilla, los ahorristas adquirieron divisas por $36.800 millones.

Claro que si a esa cifra se le suma el 20% de recargo a cuenta de Ganancias que abonan cerca del 90% de los compradores que pretenden “cash”, entonces el número asciende a $43.000 millones.

Esto supera con creces los $37.500 millones que facturaron los cerca de 40 centros de compras de Capital y Gran Buenos Aires entre enero de 2014 y febrero de este año.

Según Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport, existe una relación directa entre la inclinación a comprar divisas en el mercado formal y el menor dinamismo en las compras: “Cuanto más elevada es la presión para obtener dólares, mayor entonces es la caída del consumo”.

En sintonía con esta apreciación, datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) revelaron que en 2014 las ventas minoristas registraron un preocupante descenso del 6,5%, concluyendo así el tercer período consecutivo con tasas negativas (ver cuadro).

Esto marca un claro contraste con las ventas de dólar ahorro, que viene generando mayor atractivo y creciendo mes a mes a pasos muy acelerados.

Es decir, mientras uno cayó (consumo), el otro subió (venta de billetes verdes).

El alto costo de la paz cambiaria
Ofrecer dólares a un precio por debajo del blue, que es el que los particulares se muestran dispuestos a pagar (por eso existe ese mercado) es, ni más ni menos, un “subsidio”.

Por cierto la “bicicleta” (comprar más barato y revender más caro en el circuito informal) le resulta funcional al Ejecutivo, ya que estos pases de mano lubrican la oferta y contribuyena una cotización más estable del paralelo y a alejar las expectativas devaluatorias.

“El Gobierno se muestra permisivo en la venta de dólar ahorro y esto está ayudando a contener al blue”, afirma Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis.

“Es un subsidio difícil de justificar, que no llega a personas de bajos ingresos y beneficia especialmente a las de altos ingresos”, sostiene el economista Gastón Utrera, de la Universidad Siglo XXI.

El siguiente cuadro muestra cómo ese beneficio ya le costó al Gobierno más de $13.000 millones:

Para tener una referencia, esa cifra es muy parecida a lo que el Gobierno recaudó en 2014 por el impuesto a los Bienes Personales ($14.000 millones).

No obstante, en la previa a las urnas algunos conceptos de erogaciones hasta parecen justificados. En definitiva son, ni más ni menos, parte del costo de mantener la paz cambiaria y al dólar electoral bajo control.

Fuente: Iprofesional
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