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Advierten que el programa Precios Cuidados puede convertirse en una “trampa impositiva” para las cajas provincial

El programa de “Precios Cuidados”, que el Gobierno nacional promociona como uno de los instrumentos con los que se logró reducir la inflación, estuvo desde sus inicios en el centro del debate de los economistas y del público en general.

Ocurre que los especialistas pusieron en duda la efectividad a largo plazo de una medida de este estilo, al tiempo que los compradores protestaban por los faltantes que había en los anaqueles de los supermercados.

Pese a las quejas recibidas, y fiel a su estilo, el Ejecutivo decidió hacer “oídos sordos” a los reclamos y potenció aún más el programa original, añadiendo en una segunda etapa nuevos productos y comercios adheridos.

Sin embargo, hoy se suma un nuevo inconveniente que lejos está de estas cuestiones y que no preocuparía al ministro de Economía, Axel Kicillof, ya que afectará principalmente a las cajas de las provincias. Se trata del Impuesto sobre los Ingresos Brutos.

Este gravamen, por sus características, debe ser trasladado en todas sus etapas hasta llegar al consumidor final. Es decir, que el que debe abonarlo -en definitiva- es la última persona que adquiere el producto.

Al existir un tope en el valor de comercialización -tal es el caso de Precios Cuidados-, se puede obstruir con este requisito. Dicho de otro modo, el que deberá soportarlo será el que vende la mercadería.

No obstante, en una situación así, este tributo podría asimilarse al Impuesto a las Gananciasy, de ser así, la empresa estaría pagando dos veces el mismo tipo de gravamen (lo que se denomina doble imposición). Algo que está totalmente prohibido por la Ley 23.548 (de Coparticipación Federal).

De esta manera, aquellos que están obligados a ingresarlo podrían solicitar la devolución de los fondos, lo que derivaría en un “dolor de cabeza” para los gobernadores de varias provincias. Más teniendo en cuenta la importancia que tiene Ingresos Brutos en los presupuestos provinciales.

A esto se suma un factor importante: existen antecedentes judiciales -dictados por la misma Corte Suprema de Justicia- que avalan la postura de las compañías y que les permiten pedir la restitución del impuesto en una situación similar.

Casos que generan polémicas
Los expertos consultados por iProfesional explicaron que existen, por lo menos, dos situaciones posibles en las que los contribuyentes se ven perjudicados ante el pago de Ingresos Brutos y por los que pueden pedir la devolución de los montos ingresados.

La primera se concibe en aquellos que revenden productos. En estos casos, el desfasaje se genera si los costos de los bienes que luego venderán son lo suficientemente altos como para obtener rédito muy pequeño por su comercialización.

Suponiendo que el precio final es de $100 y el costo del producto es de $97, el vendedor obtendría una renta por la que debería pagar Ganancias. Pero también tiene que afrontar Ingresos Brutos por $3 (en caso de que la tasa sea del 3%).

En una operación normal, el comerciante trasladaría el tributo provincial y fijaría un importe superior a los $100 (por caso, unos $105), cosa que con este régimen vigente no pude hacerlo y acá es donde se genera el inconveniente.

El segundo no afecta a todas las provincias por igual, sino a aquellas que tienen alícuotas más altas. Ocurre que las distintas jurisdicciones tienen la potestad de fijar el porcentaje de las mismas en base a sus deseos y necesidades.

Por ejemplo, mientras en Buenos Aires la tasa para la venta al por mayor de alimentos fue establecida en 5% para el 2015, en la Ciudad de Buenos Aires la comercialización (mayorista y minorista) está gravada al 3 por ciento.

Así, suponiendo que exista un margen suficiente como para abonar un porcentaje del impuesto (por caso, 3%), aquellas provincias que hayan fijado un monto superior, podrán perder la posibilidad de obtener el exceso de tasa (por ejemplo, un 2% si la alícuota fuera del 5%), lo que comprometería su caja.

El tema no es menor si se tiene en cuenta que en muchas jurisdicciones Ingresos Brutos representa una parte importante de los fondos que esperan obtener los gobernadores de parte de los contribuyentes.

Tal es el caso de Buenos Aires, donde Ingresos Brutos -según las estimaciones presupuestadas para el 2015- significarán unos $87.500 millones para una recaudación impositiva total cercana a los $117.190 millones (es decir, alrededor del 75%).

Mirando el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, la cosa no cambia demasiado. Mientras se espera obtener por impuestos un poco más de $78.500 millones, por este gravamen fueron calculados casi $55.000 millones (lo que equivale a decir un 63%).

Al respecto, Iván Sasovsky, titular de Sasovsky & Asociados, remarcó que “de regularse la dinámica de precios máximos, la posibilidad de un incremento tributario está vedada y, por lo tanto, las provincias resultan incapaces de hecho de hacerse del Impuesto sobre los Ingresos Brutos”.

Además, indicó que el debate es muy interesante porque pone sobre la mesa el financiamiento del Estado en todas sus esferas y la intervención despareja del Gobierno nacional sobre el financiamiento indirecto de las distintas jurisdicciones.

“La realidad es mucho más compleja de lo que parece y muchas veces no se toman en cuenta las consecuencias derivadas de la toma de ciertas decisiones económicas cortoplacistas”, sentenció el especialista.

En tanto, Agustina O’Donnell, socia del estudio Torassa & O’Donnell, recordó que si bien esta política es de orden nacional, varias Provincias adhirieron a la misma, “por lo que deberían ser coherentes a la hora de establecer nuevos impuestos o aumentar los existentes, al menos para los productos por ella alcanzados”.

Dos casos emblemáticos
Como en cualquier pedido de devolución de impuestos, puede suceder que la visión de los contribuyentes y la de los fiscos no sea la misma, por lo que la cuestión termina dirimiéndose en los tribunales.

Por este motivo, es importante saber si existen sentencias que hayan analizado esta situación y, sobre todo, si fueron emitidas por la Corte Suprema de la Nación que es la máxima autoridad judicial.

En este sentido, Gastón Vidal Quera, miembro del estudio Lisicki, Litvin & Asociados, recordó que hubo dos casos en los que los altos magistrados tuvieron que tomar partido: uno en 1986 y otro en 2005.

El especialista explicó que el primer antecedente se generó cuando Aerolíneas Argentina(que al igual que ahora era una sociedad estatal) le reclamó a la provincia Buenos Aires la devolución de los montos ingresados en concepto de Ingresos Brutos.

En aquella oportunidad, la compañía argumentó que el precio de los pasajes aéreos era fijado por el Estado nacional, al tiempo que especificó que no se había tenido en cuenta la incidencia del gravamen.

En la causa, el máximo tribunal consideró que el gravamen en cuestión incidía sobre la rentabilidad de la empresa y, por aplicación de la realidad económica, lo hacía operar como un impuesto directo.

Es decir, que al no poder ser trasladado debía ser soportado por Aerolíneas, operando así como un tributo análogo a Ganancias y, por consiguiente, en contravención con la Ley de Coparticipación Federal.

Vidal Quera explicó que lo mismo tuvieron en cuenta los altos magistrados en la causa “Transportes Automotores La Estrella SA c/Provincia de Río Negro s/acción declarativa”, en la que la Corte Suprema definió a favor de la empresa.

En este caso, los argumentos de la compañía era que las tarifas para el transporte interjurisdiccional de pasajeros autorizadas por el Ministerio de Economía no contemplaban en su cálculo la incidencia de Ingresos Brutos.

El máximo tribunal destacó que, al no ser trasladable, el impuesto era soportado por el contribuyente (en este caso, la firma) y al encontrarse las rentas sujetas a Ganancias, la aplicación del tributo provincial configuraba una hipótesis de doble imposición.

“De tal manera, en la medida que se pueda acreditar los extremos que exige la Corte, el establecimiento de precios regulados podría hacer pasible la devolución del impuesto provincial”, resaltó Vidal Quera.

Fuente: Iporfesional
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