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El Secretario de Finanzas Advirtió Sobre las Trabas a los Procesos de Reestructuración de Deudas

“Van cuatro décadas de maniobras buitre”

Pablo López, el titular de Finanzas que acompañó a Kicillof en los momentos clave de negociaciones de deuda, repasó el problema que generó el fenómeno buitre en el mercado mundial y que el caso argentino puso de manifiesto.

 

“Ya vamos por la cuarta década de estrategias buitre contra las deudas soberanas. El uso del pari passu contra Argentina es parte de esa estrategia, que apareció ante el fracaso de los embargos. El marco actual es que se ha hecho muy complejo cualquier proceso de reestructuración de deuda. El mundo está tomando conciencia del problema y de la necesidad de encontrar una respuesta, a partir del caso argentino.”

La referencia histórica y la definición del diagnóstico actual corrió por cuenta del secretario de Finanzas del equipo económico, Pablo López, principal orador en el panel sobre Reestructuración de Deudas Soberanas, que expuso en el Seminario Crisis Mundial – Nuevos paradigmas y Experiencias Emergentes. El funcionario que secundó a Axel Kicillof en las negociaciones de mayo de 2014 en Francia con el Club de París, y en las discusiones con el “special master” designado por el juez Thomas Griesa apenas un mes y medio después en Nueva York, cuando Daniel Pollack intentaba imponerle a la Argentina la obligación de pago de la sentencia a favor de los buitres, que acababa de quedar firme, ayer relató algunos de esos hechos y los puso en contexto.

“La posición de la Justicia de Nueva York a favor de los fondos buitre lo que provoca es un incentivo a no participar en los acuerdos de reestructuración de pagos, y a esperar y reclamar un mejor trato en los tribunales”, comentó Pablo López. Recordó que Argentina rechazó las imposiciones de Griesa y puso en marcha “una estrategia consistente para sostener el proceso de reestructuración de deuda” establecido a través del canje de 2005 y 2010. Y en este año transcurrido “no se ha cumplido ni uno solo de los pronósticos catastróficos que se decía iban a ocurrir si Argentina no les pagaba a los buitres. Sí, en cambio, comenzó un proceso de toma de conciencia sobre los riesgos para el sistema” por la aplicación de reglas groseramente favorables a los fondos buitre.

El repaso histórico que ayer hizo el secretario de Finanzas ante la audiencia del Salón de Actos del Banco Nación, donde el Cefid.Ar realizó su seminario, ubica a los fondos buitre como una consecuencia de la irrupción del neoliberalismo en el sistema financiero internacional, con la desregulación de los mercados financieros desde principios de los ’70, los procesos de refinanciación de deuda de países latinoamericanos y el surgimiento de los bancos comerciales como acreedores de las deudas refinanciadas.

“En esta etapa aparece el concepto de holdouts: acreedores que no aceptan el acuerdo de refinanciación y van a tribunales. Aparecen las demandas de privados contra países, lo que se opone al concepto de inmunidad soberana”, puntualizó López. “Se dictan leyes que limitan el alcance de la inmunidad soberana, creando excepciones que son aprovechadas por los acreedores para ir a tribunales”, precisó. Ya en las refinanciaciones de los ’80 se generaliza la emisión de bonos para titularizar las deudas, “lo que da lugar a la aparición de múltiples acreedores de un país y de la posibilidad de compra especulativa de papeles”. “A partir de allí, los ataques buitres se vuelven endémicos”, acusó López.

Guillermo Wierzba, anfitrión del encuentro en su carácter de director del Cefid.Ar, pero además un economista estudioso de los fenómenos financieros internacionales, puso el acento de su intervención en la necesidad de una reforma internacional que introduzca normas regulatorias en los mecanismos de reestructuración de deuda, que obligue a los países y a los tribunales de las distintas jurisdicciones a aceptarlas. Y alertó sobre las limitaciones de una reforma simplemente contractual, que contemple en los nuevos contratos de deuda una más adecuada interpretación de pari passu y la admisión de la cláusula de acción colectiva, es decir la aplicación a la totalidad, de un eventual acuerdo definido con una mayoría calificada (66 o 75 por ciento) de acreedores.

Sebastián Soler, abogado especialista en Derecho Financiero, destacó por su parte que la respuesta de Argentina ante el fallo del juez Griesa ordenando el pago del 100 por ciento de lo reclamado por los buitres (al que calificó de “extravagante, injusto y técnicamente defectuoso”) resultó “un método novedoso”. Sostuvo que “habiendo transcurrido un año, los buitres no cobraron un dólar, no pudieron embargar nada, ni pudieron evitar que el país se financie en el mercado. Es un resultado virtuoso que no estaba en la cuenta de los acreedores ni del juez”.

Soler indicó que se calcula el stock de bonos de deuda soberana en el mundo actualmente en unos 900 mil millones de dólares, de los cuales el 48 por ciento está emitido bajo ley de Nueva York. Referenció que no se trata de una ley nacional o federal, sino “provincial”, de Estado. “Investigamos cuántos electores son necesarios para ser senador o representante en las cámaras del distrito, y no se necesitan más de treinta mil votos por banca. Pero como votan por circunscripciones, y se sabe con bastante certeza qué partido gana en cada uno, ya en las elecciones internas del partido que va a ganar se sabe quién va a ser elegido. Por lo tanto, calculando cuántos electores votan en esa interna, se calcula que para llegar a ser elegido un representante puede llegar a necesitar apenas tres mil votos”, explicó. Luego, tomando en cuenta las sucesivas reformas a “la ley de Nueva York” que fueron favoreciendo los intereses de los fondos buitre y debilitando el concepto de “inmunidad soberana” frente a los tribunales, Soler concluyó: “Con tan poca representatividad de cada legislador, se entiende que sean tan permeables a la billetera de Paul Singer”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-275263-2015-06-19.html

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