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El karma del service para el auto: mantenimiento oficial o taller de barrio para cuidar la billetera

Los precios de los services oficiales -sobre todo cuando aparecen esos adicionales que se suman al mantenimiento más básico y multiplican los valores- se convirtieron en un tema cotidiano de conversación y polémica entre los conductores argentinos.

Muchas veces rehenes de las garantías que otorgan las terminales por sus 0 km, se opta por lo seguro, y trascurrido el lapso que fija la misma se abren oportunidades de negocios para los nuevos establecimientos de mecánica ligera -muchos de ellos de las propias terminales-, lubricentros, gomerías multiuso y talleres de barrio.

Las terminales afirman que los valores más elevados tienen que ver con la capacitación y calidad que se requieren para autos nuevos, sobre todos aquellos con mucha tecnología, según consultó La Nación.

Un relevamiento informal entre 45 personas estima que el 43% lleva su auto sólo a un service de la marca, más allá de los precios. Estos conductores argumentan sentirse “más seguros” en esos comercios.

No obstante, otro 34% elige ese mismo mantenimiento, pero sólo mientras dura la garantía.En tanto, un 23% siempre opta por el taller de confianza o un buen lubricentro para el service básico cada 10.000 kilómetros.

“Llevo mi auto a un service oficial, me dan confianza y me sirve para cuando quiero venderlo”, cuenta Soledad S. “Sale un número, pero por lo menos lo puedo financiar en cuotas”, agrega. “Lo llevo al oficial”, coincide Diego V. “Es verdad que te matan, pero te tienen cautivo hasta que el auto tenga tres años.” Liliana L. también dice llevarlo al oficial por la garantía, pero agrega: “Conocen mejor el funcionamiento de los vehículos, que hoy son más sofisticados”.

Pero casi un 57% -si se suman a aquellos que se dispersan luego de terminada la garantía y a los que siempre eligieron otra opción- no van directamente a los services exclusivos de marca.

Un informe del Grupo Dietrich coincide con esos datos. Según indica, hoy hay un parque de seis millones de vehículos, del que casi 50% está en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. El año pasado hubo 20 millones de visitas a talleres -el mismo vehículo puede ir hasta tres veces por temporada- y, de ese número, casi un 50% fue directo a talleres independientes.

“Hice el service de los 20.000 kilómetros en un oficial porque el auto está en garantía. Pasado ese tiempo, voy a un lubricentro de confianza”, explica María Laura G. “Voy al oficial sólo hasta que se termina la garantía del auto. Después voy con el mecánico. La diferencia es demasiado grande y los filtros son los mismos”, completa Gonzalo P.

“Yo siempre fui a un YPF Boxes: te cobran menos de la mitad del costo y el servicio es a la vista e inmediato. No tengo que dejar el auto tantas horas”, dice Juan G., que hoy vive en los Estados Unidos y cuenta que allí no se pierde la garantía del auto por llevarlo a otro servicio de mantenimiento. En ese país un servicio básico no premium tiene un valor de unos US$ 40.

Es en este nicho de desleales en el que, en medio de un mercado de ventas de autos paralizado, muchos ven a la posventa como un negocio que gana terreno con velocidad. Sobre todo luego de años de crecimiento de la industria automotriz en el país.

“Es un comportamiento que siempre se dio en la Argentina. Cuando se termina la garantía, se buscan otros precios”, cuenta Cristian Otero, director de operaciones de Dietrich.

La firma lanzó, en noviembre del año pasado, Quick Lane en asociación con Ford. Se trata de un servicio de mecánica ligera multimarca con precios -dicen- más accesibles que los de los services oficiales gracias a una estructura de personal mucho más pequeña. Sin embargo, creen poder mantener la calidad que no otorgan, dicen en la firma, los lubricentros o talleres de barrio. Es una idea similar a la que inauguraron tiempo atrás en el país los Renault Minuto.

Quick Lane cobra un cambio de aceite y filtro desde los $ 900 (siempre dependiendo de las características del auto). La alineación y balanceo rondan los 440 pesos. A esto deben sumarse los adicionales que pueden encontrarse tras una revisión y diagnóstico a fondo del vehículo. No se piden turnos y ofrecen financiamiento en hasta seis cuotas sin interés.

En cambio, un taller del barrio de Belgrano -por ejemplo- cobra un servicio de mantenimiento básico unos $ 1200, según constató La Nación. En este caso, el cliente no se asegura de que las piezas sean originales ni tampoco de que haya financiamiento.

En tanto, en un YPF Boxes -uno de los lubricentros más económicos- sólo el cambio de aceite de un Palio Fire cuesta 591 pesos. El de un Bora 1.8T sube a $ 934. A eso deben agregarse el valor del cambio de filtros y cualquier otro adicional, según estima el presupuesto que puede hacerse online.

“El servicio oficial era visto como caro -cuenta Gustavo Salinas, director comercial de Toyota-. Hemos trabajado para que el cliente tuviera un valor agregado y, al mismo tiempo, el precio más accesible del mercado. De esta manera, estamos logrando una gran retención.”

Reconoce que, perdida la garantía oficial, es difícil mantener a los conductores con la marcaa pesar de que muchos otros servicios no cuentan con el personal calificado y la tecnología que requieren las unidades más modernas. La marca japonesa, que desarrolló además un servicio exprés, sugiere un precio de $ 1990 para el mantenimiento a los 20.000 kilómetros del Etios. Para ese mismo recorrido, pero del Corolla, recomienda cobrar $ 2990.

Vale aclarar que los precios presentados son para los servicios más básicos y los primeros 10.000 o 20.000 kilómetros (los valores suben para los services posteriores) y que -cuenta la mayoría de los consultados- los valores suelen irse por encima del piso que ponen las empresas gracias a los adicionales que surgen del diagnóstico técnico que se hace al auto en el lugar. Incluso, los precios se disparan cuando los repuestos originales escasean por las trabas a las importaciones y por la brecha que existe entre el dólar oficial y el paralelo en el mercado.

“Hoy, los vehículos cuentan con tecnología de avanzada que requiere técnicos y equipamiento para poder realizar trabajos sobre ellos”, explica a este medio Santiago Labella, gerente general de Posventa de Ford. Los precios básicos “sugeridos” para los 15.000 kilómetros del Ka son de $ 2430. Para el Nuevo Fiesta, $ 2880, y el Focus, 3070 pesos.

El mantenimiento oficial del Chevrolet Classic, según General Motors, tiene un valor (a los 10.000 kilómetros) de $ 1940. El Onix/ Prisma, $ 2350; y el Spin, $ 2260. Los precios oficiales del primer service del New Fit de Honda son de $ 2250; para el New Civic, de $ 2450; y para la CR-V, $ 2690. Para ese mismo kilometraje, Renault sugiere un valor del servicio de $ 1890 para el Clio Mio.

En tanto, el del Sandero 1.6 se valora $ 2200 y el de la Duster, $ 2690. El service oficial del Up! de Volkswagen se cotiza -a los 15.000 kilómetros- en $ 2199, mientras que el del Golf y el del Bora están en 3279 pesos.

Para el Vento llega a $ 3499. Fiat, que también lanzó su Express Lane, cobra por el service de los 10.000 kilómetros del Punto Attractive unos $ 2069. Lo mismo cuesta el servicio oficial del Nuevo Palio, según la marca italiana. Para el Línea Essence 1.8, el mantenimiento full se está cobrando $ 2699. En tanto, para el Peugeot 208 se estiman $ 3090; el 308, $ 3370, y el 408, $ 3680.

Se trata, claro, de listas de precios oficiales en tiempos de crisis, momento en el que algunos buscan sacar una mayor tajada al cliente..

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/215216-El-karma-del-service-para-el-auto-mantenimiento-oficial-o-taller-de-barrio-para-cuidar-la-billetera

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