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Presión fiscal y déficit, un combo explosivo

El encuentro “Economías regionales. De la crisis a la oportunidad”, organizado por LA NACION y Fundación Banco Ciudad convocó a especialistas en materia tributaria. Los cuatro invitados al debate estuvieron de acuerdo, sobre todo, en un punto: el deterioro fiscal y el gasto público hacen necesaria también de una reforma tributaria de fondo. Destacaron las complicaciones que generan el déficit y la presión fiscal, y pusieron el foco en las distorsiones que hay en la mayoría de los tributos, sobre todo en Ganancias.

¿Quiénes fueron? César Litvin, contador y socio de Lisicki, Litvin & Asociados; Santiago Sáenz Valiente, contador y socio de SSV & Asociados; Nadin Argañaraz, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), y Carlos Abeledo, director de Impuestos de Techint, explicaron cada punto crítico de esta temática entrevistados por José Del Rio, moderador del evento y adscripto a la Secretaría General de Redacción de LA NACION.

“Hay una altísima presión fiscal con un altísimo déficit fiscal. Estamos ante un cocktail explosivo”, dijo Litvin. Y agregó: “Hay un rojo alarmante”. Según explicó, son los impuestos distorsivos los que potencian el problema. Como las retenciones a las exportaciones y el tributo al cheque, entre otros. “Hay mucho por hacer. Es difícil hablar de una reforma tributaria sin hablar antes del gasto público. Hay que plantearse qué gastos queremos tener para ver de qué manera financiarlos”.

Las opiniones de Sáenz Valiente coincidieron: “Lo distorsivo no es simplemente una palabra, sino que se están exigiendo impuestos donde no hay capacidad concreta de contribuir”. En tanto, Litvin expresó su visión en cuanto a Ganancias: “Se volvió un impuesto distorsivo. Para las empresas, porque pagan sobre ganancias ficticias nominales, y para los trabajadores, porque se manipulan mínimos no imponibles”, dijo, y agregó: “Todo esto hace que gran parte del esfuerzo del trabajo vaya al bolsillo del Estado y no al del trabajador. Hoy, el impuesto a las Ganancias está lastimando a la gente”.

La competitividad fue otro de los puntos que se analizó. “¿Cómo es la radiografía del desarrollo industrial en este escenario?”, preguntó Del Rio a Abeledo. “El problema fiscal y el sistema tributario están afectando el desarrollo y la competitividad del sector industrial”, explicó. Y agregó: “Desde nuestro sector y visión creemos que hacen falta algunas reformas al régimen tributario para poder insertar a la industria dentro de un sistema un poco más competitivo”.

Sáenz Valiente estuvo de acuerdo. “Hay que bajar los impuestos necesariamente para que crezcan inversiones y podamos tener competitividad a nivel mundial, ya que hoy no la tenemos”, aseguró.

Al preguntarle a Argañaraz cómo se supera el drama fiscal, su respuesta fue directa. “Hay que reformar la Argentina y volver a crear el federalismo fiscal. Caso contrario, vamos a llegar a una situación fiscal claramente insostenible”, dijo. El especialista se respaldó con datos concretos: aseguró que el Gobierno se endeuda a razón de $ 1 millón por minuto, y, en 2010, se lo hacía a un ritmo de $ 200.000 por minuto. “El endeudamiento de este año es cinco veces el de 2010, con una presión tributaria altísima. El desafío es muy grande, no es imposible, pero hace falta un consenso político y social muy fuerte para salir”, alentó.

El peor error

Mencionó también que “el peor error que se puede cometer es querer sacar un impuesto o bajarlo e inmediatamente ver cuál impuesto nuevo se puede poner”. Advirtió que, en la medida en que el gasto público siga creciendo, “va a subir la alícuota de los nuevos gravámenes que se inventen y de los que se mantienen”. Y remarcó: “Realmente hay que analizar el gasto público a fondo”.

Argañaraz se refirió también a los subsidios de cara a un próximo Gobierno: “El desafío del futuro presidente será el de desarticular los subsidios a través de un camino gradual y concreto, donde esta inequidad que hoy tenemos vaya disminuyendo hasta el día en que podamos volver a no tener subsidios económicos”. El economista dio un ejemplo sobre esta disparidad. “Un habitante de Santa Fe recibe en subsidios al transporte y la energía la tercera parte anual de lo que recibe un habitante de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuál es el fundamento?¿ Económico? ¿Político? ¿Por qué hay argentinos de primera y argentinos de segunda?”, cuestionó.

Ante la pregunta de dónde estaría la oportunidad luego de la crisis, los expertos dieron respuestas variadas, pero todos plantearon cambios. “La primera alternativa debería ser modificar la estructura tributaria en el agro, porque el impuesto al valor agregado le está pegando mal”, dijo Sáenz Valiente. Y continuó: “Se acumulan saldos a favor de distintas naturalezas que, en realidad, son un pago sin causa, porque se excede de la verdadera obligación fiscal”. Además, aseguró que “no hay un sistema tributario”, sino que hay “una serie de impuestos que se superponen” y remarcó la necesidad de resolver la evasión con “una buena educación tributaria”.

Por su parte, Argañaraz dijo que la oportunidad estará en empezar a cambiar los desequilibrios. “Desde mi punto de vista, hoy el Gobierno se endeuda pero no logra nada”, sentenció, y agregó que el próximo Presidente “sí o sí va a tener que endeudarse”, pero que “dentro de ese puente de endeudamiento puede tomar el desafío de hacer las reformas que motoricen las economías regionales y no regionales”. Por otro lado, apuntó que la Argentina “no tiene transparencia fiscal”, y dijo: “Cuando vamos a un negocio y compramos algo, no tenemos idea cuánto de impuestos está pagando, porque en la factura no figura nada. Es sólo un ejemplo de lo que sucede”.

En tanto, Litvin expresó: “Para pensar en una perspectiva a futuro hay que ver qué hicieron otros países. Muchos lograron el milagro económico al bajar los impuestos”. Y opinó: “No vendría mal utilizar una baja de impuestos como herramienta de reactivación y desarrollo económico”.

Desde una mirada más industrial, Abeledo dijo que, para reactivar el desarrollo, puede haber oportunidades si se enfoca el cambio desde tres pilares: incentivos a la inversión (“para que desde el sector fiscal puedan darle a aquél que quiera invertir alguna posibilidad, como por ejemplo deducir el interés sobre el capital propio que se invierte”), retomar los regímenes de promoción a la inversión (“la amortización acelerada o la devolución anticipada del IVA”) y el restablecimiento del ajuste por inflación impositiva sobre ganancias nominales.

Aseguró también que el sector industrial “está viviendo con expectativas de algún cambio, no sólo en los impuestos nacionales, como en el caso de Ganancias, sino también en los provinciales”. Mencionó el caso de Ingresos Brutos, que “tiene un peso mayor en la competitividad por su efecto cascada” y en las tasas municipales.

Ganancias, en la mira

Un tema que se trató en profundidad fue el impuesto a las Ganancias. “¿Qué tan factible es eliminar, reducir o cambiarlo?”, preguntó Del Río. Litvin contestó: “El sistema tributario es una herramienta y, como tal, se la puede usar bien o mal. Al igual que un martillo, se puede usar para construir y crear, o para lastimar. El sistema tributario puede servir para una buena redistribución de la riqueza, para que no haya desigualdades sociales, o, si se lo usa mal, puede servir para lastimar, como está sucediendo con los impuestos a las ganancias”.

El tributarista aseguró que uno de los problemas más visibles de este impuesto es que se manipulan los mínimos no imponibles. “El gran tema es la falta de una medición apropiada. A mi criterio, los mínimos no imponibles deberían tener un sistema de revisación automática que hoy no tienen”, analizó el experto, quien también aseguró que, hoy, “hay como ocho mínimos no imponibles” y que “es necesario ordenarlos”.

En misma linea, Sáenz Valiente dijo que el impuesto a las Ganancias tiene una tasa, en promedio, del 55% sobre la ganancia real y culpó de ello a la existencia de la inflación. “Como no se corrige por el alza de precios, nos hacen pagar sobre ganancias ficticias”, sentenció.

“Es increíble cómo creció la recaudación de Ganancias”, expresó Abeledo. Y se explayó en el tema: “Si tenemos algo que funciona bien, es la recaudación, nos guste o no nos guste”, dijo, y remarcó el dato de que, en septiembre, el aumento interanual de la recaudación fue del 31,1% y llegó a $ 129.442 millones.

“¿Cuál es el peligro? Que cualquiera que sea el responsable de conducir el destino del país a partir del mes de diciembre se enamore de esos ingresos y no quiera tocar el sistema tributario actual”, finalizó.

Radiografía tributaria

Cómo evolucionó cada impuesto según Iaraf

31,1%

Ingresos en alza

Fue el aumento interanual de la Recaudación Tributaria Nacional en septiembre, cuando llegó a?$ 129.442 millones

$ 30.301

Ganancias, el líder

Fueron los millones recaudados por Ganancias, que volvió a liderar el crecimiento sobre el total, con un 38,8%

Aportes y contribuciones a la seguridad social

Con un aumento del 37,8%, fue el segundo recurso que más creció en el mes.?¿El monto? $ 34.087 millones

IVA neto

Con $ 38.893 millones, creció un 36,6% en septiembre y repitió así la performance del mes anterior

Impuesto al cheque

Recuperó casi 10 puntos porcentuales de aceleración, al crecer al 29,9%. Fueron $ 8742 millones

$ 1

Millón por minuto

Es el ritmo al que se endeuda el Gobierno, según datos de Nadin Argañaraz, de Iaraf

5

Veces más

Es el endeudamiento actual si se lo compara con el de 2010, cuando era de $ 200.000 cada 60 segundos.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1837730-presion-fiscal-y-deficit-un-combo-explosivo

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