El papa Francisco, detrás de la creación de las estadísticas no oficiales que miden la pobreza

En una pequeña y austera oficina en el cuarto piso de la Av. Alicia Moreau de Justo 1500, en el edificio San Alberto Magno de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia cuenta la historia del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), un programa nacido en 2002 que reúne proyectos de investigación con objeto de promover el desarrollo social.

Nacido para complementar la estadística oficial, terminó reemplazando los números poco creíbles del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) después de su intervención, en 2006. Se convirtió, entonces, en una manera de mirar de frente la magnitud de la pobreza en la Argentina, oculta bajo el relato oficial. Con método científico custodiado por Salvia, el Observatorio calcula que hoy el 28% de la población es pobre.

Un mayor compromiso social por parte de la entidad católica fue el pedido del entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, en plena crisis de 2001. Más tarde, la encuesta fue una de las bases de la discusión parlamentaria para establecer la Asignación Universal por Hijo.

«Saquemos los planes de asistencia y se duplicará la tasa de indigencia de 6% a 12%. Pasaríamos de 2 millones de indigentes a 4 millones», dice Agustín Salvia, investigador a cargo del Observatorio de la Deuda Social Argentina. Y clarifica, a través de estos números, cuál es la verdadera dimensión de la pobreza extrema en la Argentina. «Tenemos alrededor de 10 millones de pobres, y sin planes habría 2 millones más. Hoy los programas de asistencia no resuelven el problema de entre el 25 y 30% de la población en situación de pobreza. Esto se resuelve con mejores trabajos y con mejores condiciones de socialización y de hábitat. Implica políticas más integrales de desarrollo.»

Casi 40% de la fuerza de trabajo está desempleado o en una situación de empleo precario. «Hoy la problemática del desempleo en la Argentina no es sólo del 7%, a ese porcentaje hay que sumarle un 15% de empleo en la indigencia (vendedores ambulantes, limpiavidrios, manteros o también trabajo esclavo). Llevaría a la desocupación a casi el 25%.»

Este tipo de cifras lleva a que el Gobierno salga a desmentirlas, a relativizarlas o a decir que la metodología de la UCA es endeble. Sin embargo, detrás del Observatorio hay un sólido equipo de investigación que usa la precisión estadística, y detrás de ellos desde su creación, el impuso y el apoyo del entonces cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco.

Transcurrían los comienzos de 2001 cuando el episcopado convocó a atender la deuda social como un compromiso de todos. «Se trató de un pronunciamiento que hicieron los obispos en la Argentina, entre ellos monseñor Bergoglio que era el llamado gran canciller de la Universidad Católica Argentina, ya que las universidades católicas pontificias tienen a los obispos de sus ciudades como directores», dice Salvia.

En este marco se hizo una convocatoria amplia a investigadores dentro y fuera de la UCA para la cual se presentó Salvia, investigador del Conicet y del Instituto Gino Germani de la UBA, quien finalmente fue elegido como director del proyecto, que hoy lleva adelante una encuesta que es referente en el mapa estadístico de la Argentina.

«El giro que impone Bergoglio es darle un cambio a la universidad. Un compromiso. Comenzamos a utilizar datos de los censos, de la Encuesta Permanente de Hogares, y distintas fuentes de información que nos permitían mostrar aspectos desconocidos de las estadísticas sociales. Hasta 2006 la información del Indec era escasa, pero confiable. De hecho hicimos un convenio con el Indec, porque nos propusimos llevar adelante una encuesta propia que retomara un enfoque interdisciplinario sobre el desarrollo humano.»

A la hora de comenzar con la encuesta había que definir qué significan las deudas sociales. «Después de un debate interdisciplinario en el que participaron economistas, politólogos, filósofos, antropólogos, sociólogos y psicólogos, entre otros, construimos una definición asociada al pensamiento más avanzado de lo que significa el desarrollo humano, y qué era un déficit en las capacidades de desarrollo humano y de integración social, siendo el umbral del déficit aquello que el desarrollo civilizatorio estableciera como norma.»

En este sentido se tomaron los derechos sociales, pactos internacionales y la propia Constitución. «Aquellas normas, leyes, derechos individuales o colectivos que no se cumplen, que no se garantizan y que no permiten el desarrollo de las capacidades humanas e integración social se constituyen en deudas. El umbral es una vivienda digna, un trabajo digno, condiciones sociales de seguridad, de seguridad ciudadana, atención de la salud, la educación, entre otras», define el investigador.

Nace la encuesta

«Consultado el gran canciller Bergoglio, le dio el visto bueno y planteamos avanzar en un encuesta propia», continúa Salvia. Se llevó adelante una encuesta de 2200 casos de los grandes centros urbanos. «Hoy ya hay 5700 casos y tenemos posibilidad de ampliar todavía más la muestra», aclara.

A fines de 2004 se lanzó la primera muestra definitiva con el trabajo de investigadores del Conicet y de la UBA y becarios de la UCA, más un equipo interdisciplinario de economistas, sociólogos y antropólogos. En 2005 se hizo el primer informe correspondiente a 2004.

¿Quiénes consumían la información? Buena parte del campo académico, político y de ONG, lo mismo que ahora. «Organizamos desayunos de trabajo con especialistas de distintas disciplinas en las cuales presentábamos el cuestionario para que lo criticaran, para que lo revisaran, para que expertos nos mejoraran la capacidad de trabajo y que nos incorporaran ítems o indicadores que eran novedosos o importantes para medir. Tuvimos grandes aportes, pasaron todos los especialistas conocidos en el campo de la economía, de la sociología, de la opinión pública, de la ciencia política. Eso también significó un buen consenso académico y cuando estuvo la primera información, el campo académico la recibió con avidez. Eso nos generó un importante respaldo.»

El estudio abarca la problemática de los hogares, los niños, la población adulta, los jóvenes, las mujeres y los mayores en varias condiciones: subsistencia, condiciones de vida, acceso a la vivienda y hábitat dignos, la salud y los recursos psicosociales; dentro de ellos la educación, la dimensión del trabajo, la calidad del trabajo y el acceso a la seguridad social y la integración política ciudadana.

Políticas concretas

«Durante los años 2005 y 2006 ya estábamos instalados, teníamos un interesante e importante reconocimiento. Una de las estrategias que llevé adelante y que la UCA estuvo de acuerdo es ¿cómo transformamos estas investigaciones en políticas? ¿Qué propuestas hay?», se preguntó en ese momento.

«Más allá de que un científico puede tener alguna idea acerca de cuáles serían las soluciones, nosotros creíamos que no era tarea del científico establecer o definir la solución. Era dar el diagnóstico y orientar en cuanto a la definición de las políticas, pero el mejor servicio que podíamos hacer a la democracia era que esto fuese parte de un debate democrático.»

La estrategia fue visibilizar los resultados y que tomaran estado público, de manera que fueran una herramienta de transformación, presente en la agenda pública. «Para esto no bastaba con que nosotros hiciéramos un diagnóstico, era muy importante que esto llegue a la opinión pública y a políticos y funcionarios como una demanda social para que efectivamente se constituyeran políticas de estado.»

Las presentaciones cobraban cada vez más importancia con la presencia de figuras políticas y académicas. Visibilizar estas problemáticas realmente tuvo impacto en la opinión pública. «Pero en el año 2006 se interviene el Indec, hay un cambio de gobierno, se reactiva la inflación, baja el crecimiento del empleo. El oficialismo comienza a rechazar los informes acusándolos de débiles metodológicamente. No es que no hubieran mejoras en ese momento, pero nosotros marcábamos todavía las deudas y algunos aspectos que comenzaban a ser críticos. Hasta ese momento, uno de nuestros grandes consumidores, que todavía lo es hoy, eran los equipos técnicos de los ministerios de Salud, de Educación, de Trabajo. Había demanda de los informes porque no tenían información. A partir de 2009 y 2010 esto comenzó a hacerse más clandestinamente. Hoy sabemos que los equipos de asesores ministeriales tienen nuestros informes.»

Presión y descalificación

«Ya hacia 2009 teníamos muchas presiones e incluso llamadas del Ministerio de Desarrollo Social para que no hiciéramos las presentaciones. Los investigadores sentíamos que éramos parte de una disputa en la que no queríamos participar. No éramos opositores, no había un fin político partidario, pero sí un fin político, que era hacer visibles los problemas para llevar adelante una política social. Esto fue adoptado por la Universidad Católica y avalado por el gran canciller, que tenía al rector como directo interlocutor. Se amplió la muestra gracias al apoyo que entonces el cardenal le dio a la universidad, y es la más confiable para seguir los temas que estamos investigando.»

Y llegaron las presiones, las descalificaciones, entre ellas, las palabras del jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que dijo que el informe de la UCA «es algo sin sentido, a mí me daría vergüenza». Incluso llegó a vincular el informe con política partidaria, ya que Salvia fue distinguido por la Legislatura porteña como investigador en temas de desigualdad social, un argumento desestimado por Salvia, quien dedicó su vida a la investigación.

Desde 2009 definitivamente se instaló el tema de la pobreza en la Argentina y llegó la Asignación Universal por Hijo, cuyo debate en el Congreso se basó en el informe del Observatorio, aunque «un programa de transferencias de ingresos es necesario en momentos de crisis y puede ser un derecho permanente, no resuelve los problemas de inclusión social», dice Salvia. La salida, entre otras medidas según el investigador, es favorecer el trabajo de calidad.

Los empleos de cercanía es una de las propuestas activas, «que incluso pueden estar centrados en áreas vulnerables y producirían un enriquecimiento social importante, al mismo tiempo que generarían un empleo mejor. Otra línea es el potencial que tienen los cuentapropistas y las microempresas familiares como generadoras de empleo, que tienen «trabas burocráticas, legales, impositivas, tributarias y extralegales además de la corrupción que presiona sobre ellas».

Sin acuerdo

Los datos del observatorio contrastan con la posición oficial

Jorge Bergoglio

Papa francisco

Posición: fue cardenal hasta su elección como papa en 2013

Edad: 78

Agustín Salvia

Director del observatorio de la deuda social argentina

Profesión: investigador de la UBA, UCA y Conicet

Como cabeza del Observatorio, reveló a través de una encuesta propia, los datos de la pobreza que tuvieron un alto impacto en la opinión pública. A partir de 2006, en que se intervino el Indec, los documentos del centro de investigación fueron tomados como los más confiables

Aníbal Fernández

Jefe de gabinete de la presidenta Cristina F. de Kirchner

Profesión: jefe de Gabinete de la Nación

Es un gran crítico del trabajo de Salvia y del Observatorio. Cuestionó la metodología y se refirió a las investigaciones como «una burrada». En alguna oportunidad dijo que Alemania tiene más pobres que la Argentina, defendiendo un índice de 4,7 difundido por el Gobierno

Transferencias por planes sociales

Más asistencia

El aumento de las transferencias por planes es una evidencia del deterioro económico de las familias

No son suficientes

Sin embargo, no logran sacar a la gente de la pobreza, pero sí cubren la canasta básica de indigencia

28,7

Pobreza

Según la última medición del ODSA

2

Millones de indigentes

Cifra que se duplicaría sin planes de asistencia

5717

Pesos

Necesita una familia por mes para no ser pobre.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1843139-el-papa-francisco-detras-de-la-creacion-de-las-estadisticas-no-oficiales-que-miden-la-pobreza

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