Noticias

El amor cuesta caro en cualquier idioma

Graciela se encuentra con Julio en un restaurante de lujo, ella lo impresiona con su francés y él le promete trabajos soñados. Se ríen, piden champagne y salmón hasta que en un momento el supuesto bon vivantdesaparece y es ella, el personaje de Mercedes Morán, la que tiene que hacerse cargo de la abultada cuenta de la fallida cita. Esta escena deLuna de Avellaneda muestra que un encuentro puede tener tantos imprevistos como costos posibles. Pero, ¿cuánto cuesta tener una cita alrededor del mundo?

Quizá lo que más haya cambiado en los últimos 10 años en cuanto a las relaciones interpersonales es el modo de conocerse. Ya no es sólo en un bar o en un boliche, sino que muchas veces nace en el plano de la virtualidad para después concretarse en una realidad donde todavía espera el momento más difícil: decidir cuál será el plan. Varios se inclinan por ver una película para luego tener la conversación mínima asegurada. Ir al cine un sábado a la noche cuesta $ 100 por persona, sin contar ningún tipo de pochoclo o bebida. Comer mientras se discute cómo estuvieron las actuaciones asciende a unos $ 400, en promedio, mientras que por dos tragos no tan elaborados hay que pagar unos $ 140. Hacia el final de la noche, sólo o acompañado, un taxi por 5 kilómetros suman $ 75 más. Es decir, para salir con alguien en la Argentina hay que desembolsar $ 815, o unos US$ 85, al tipo de cambio oficial al cierre de esta edición ($ 9,60).

Claro que puede ser difícil ponerse de acuerdo sobre qué debe incluir una salida estándar, así que para poder elaborar este “índice-cita” se incluyen las mismas variables: dos entradas para el cine, una cena para dos personas, un trago y un taxi por 5 kilómetros.

Es innegable que la persuasión tiene un lugar tan importante en la idiosincrasia argentina que hasta tiene un término especial: chamuyo. ¿Qué pasa cuando se cruza el gaucho de la seducción con una suiza de 20 años recién llegada al Río de la Plata? “Lo que más me sorprendió es que si salís con alguien tiene que pasar algo”, cuenta Isabelle Siegrist entre risas, y agrega en un claro español: “No existe salir como amigo y que no haya intercambio de ningún tipo”.

Pero, ¿cuánto cuesta tener una noche de película en otra ciudad del mundo? Un punto de encuentro puede ser la Plaza Mayor de Madrid, en pleno centro de la capital española. “Varias veces tuve que mostrar el DNI para que me creyeran que era argentino. Aparentemente, como gusta nuestro acento, hay gente que intenta imitarlo”, cuenta Nicolás Zocco, compatriota residente hace tres años. Ir al cine a ver una película de, por ejemplo, Alex de la Iglesia, cuesta US$ 38. Si el debate posterior sigue entre jamón serrano y tortilla, entonces hay que sumarle otros US$ 50. Y si después se brinda con dos gin-tonics por US$ 20, más la ansiada o frustrada vuelta en taxi por US$ 16, una cita en Madrid alcanza los US$ 124.

Para cruzar el canal de la Mancha rumbo a Londres primero hay que poner en práctica el inglés aprendido. “Cuando recién llegué me quise hacer el que sabía el idioma, salí con una inglesa y a los 10 minutos se me terminó la conversación”, recuerda Germán Arroyo, un divertido santiagueño que fue a aprender la lengua anglosajona y decidió instalarse allá. Una posibilidad es encontrarse en Piccadilly Circus, encarar para el cine (US$ 35), seguir con una rica cena (US$ 100), entrar a un pub (US$ 28) y culminar a bordo de los clásicos taxis negros (US$ 22).Total: US$ 185.

La gira virtual continúa en Sydney, la ciudad más poblada y más cara de Australia. Algo importante para tener en cuenta es el horario. “Te juntás a comer a las 19 porque a las 21 ya cerró la cocina”, especifica Fernando Vidal, un ingeniero bonaerense radicado en la tierra del canguro. Un punto de encuentro viable es el puerto de Darling. Luego de caminar por la peatonal, se puede ir al cine por US$ 26; disfrutar unos ricos mariscos cuesta US$ 76, y saborear dos old fashioned por US$ 23, para luego regresar en taxi por US$ 20. ¿Cuánto se gastó? US$ 145.

“Los nacidos y criados en Nueva York suelen ser bastante arrogantes”, cuenta Marina Herbst, una argentina estudiante de moda de 24 años que vive en esa ciudad. Lo cierto es que salir en Times Square está lejos de ser económico: el costo promedio es de US$ 186 y encabeza el índice-cita. Incluye dos entradas al cine (US$ 28), una comida romántica para dos (US$ 110), dos cócteles Manhattan (US$ 28) y la vuelta en los míticos taxis amarillos (US$ 20).

El precio cambia si el punto de encuentro es en Vila Madalena, un barrio bohemio de la mayúscula San Pablo, la ciudad más económica de esta selección. “Las formas son bastantes similares a las argentinas, de hecho es más común dividir los gastos y no hay tanto melodrama alrededor de eso”, cuenta Laura Isman, una arquitecta de 30 años. Para ir al cine hay que aportar US$ 16; una comida que incluya las típicas coxinhas (bolas fritas de puré y pan rallado) cuesta US$ 38; dos caipirinhas ascienden a US$ 13; y el taxi posterior, US$ 7. Total: US$ 74.

Con todo, la persuasión se convirtió en un trabajo para aquellos que detectaron la oportunidad y la convirtieron en una práctica rentable. En 2008, Martín Rieznik fundó la primera empresa latinoamericana dedicada a la enseñanza de los conocimientos sobre la seducción y la llamó LevantArt. Ya pasaron más de 3000 alumnos, exclusivamente hombres, que cursaron distintas materias, como por ejemplo, Day Game, que aporta una técnica para seducir en la vía pública. Los cursos son semanales, duran dos meses y el costo promedio es de US$ 150 por mes. Incluye “salidas de campo”, tal y como llaman a la puesta en práctica del conocimiento adquirido. Ya con oficinas en cuatro ciudades latinoamericanas, Rieznik asegura que tuvo que adaptar la academia porque “cada país tiene su personalidad”. Otro que supo encontrar su lugar es Joe Fernández, autor de un manual que tituló Cómo conseguir chicas. Otra muestra de que el amor tiene un precio.

US$ 300

Inversión

Galán se hace

Es el valor de un curso de dos meses en LevantArt, una academia de coaching social, liderazgo y seducción.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1849430-el-amor-cuesta-caro-en-cualquier-idioma

compartir