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Sturzenegger reedita el clásico “dólar versus tasas” y deja listo el terreno para la devaluación

Paso a paso, el equipo económico de Mauricio Macri va preparando el terreno para su medida más trascendental de este inicio de gestión: la devaluación.

Después de haberse asegurado una ayuda financiera por parte de bancos extranjeros y productores agrícolas, y ya cerrada la controversia por el “dólar futuro”, sólo faltaba tomar otra medida de importancia para que estuvieran dadas todas las condiciones previas.

El Banco Central convalidó una suba sensible de las tasas de interés, un paso imprescindible para garantizar que la devaluación no se salga de control ni produzca un “overshooting” de la cotización.

Tal como se aguardaba, la suba del costo del dinero se dio en la última licitación de Letras del BCRA (Lebac).

La nueva franja de tasas de interés ascendió al 38% anual para las Lebac a 35 días; 38,5% anual en las de 98 días y del 35% anual para 252 días.

En el tramo más corto, representan un alza de 9 puntos respecto de las últimas operaciones. Semejante corrección en una sola jornada revela que el Gobierno está dispuesto a jugar fuerte en materia de política económica y cambiaria.

Esta suba de las tasas viene a corregir la situación de tasas reales negativas que caracterizó la gestíón económica kirchnerista. Pero, sobre todo, la idea de Alfonso Prat Gay y Federico Sturzenegger es que la medida constituya un aliciente poderoso para que los ahorristas vuelvan al sistema bancario, sin ir al dólar ni volcarse a un consumismo que pueda atizar presiones inflacionarias.

La “curva invertida” -es decir, tasas más elevadas para el corto plazo que para el largo, al revés de lo que suele hacerse- revela que la mayor incertidumbre está concentrada en las primeras semanas tras la devaluación. Al menos por ahora.

En lo que va de la semana, quedó en claro que la preocupación de los funcionarios macristas era generar un “colchón” como para que la inminente devaluación no resultara más traumática de lo necesario:

*Primero, el Presidente oficializó la eliminación de las retenciones al campo, con la excepción de la soja, cuya alícuota bajó de 35% a 30%. Esto constituye un aliciente para la liquidación de los stocks guardados por los productores, al tiempo que asegura una mejor perspectiva para la temporada 2016.

*El paso siguiente fue el cierre de la negociación con los bancos por las operaciones en el mercado de futuros del dólar, que le pone números al monto que el Estado tendrá que pagarles a las entidades financieras por esos contratos vendidos por Alejandro Vanoli. No elimina, pero acota el costo fiscal que deberá asumir el Estado cuando los titulares de estos contratos quieran realizar su ganancia.

*En forma simultánea, el equipo económico vino negociando el aporte de divisas por parte de bancos extranjeros. Será un préstamo por entre u$s5.000 y u$s7.000 millones. Los detalles se darán a conocer en los próximos días. También se ha mencionado con insistencia en el mercado una posible ayuda por parte del Tesoro estadounidense, posiblemente mediante un swap.

La suba de la tasa de interés de las Lebac, entonces, es la última escala antes de anunciar la devaluación.
La reedición de una carrera clásica
La medida tendrá una inmediata correlación en el mercado minorista: los ahorristas recibirán un rendimiento mayor por la colocación de sus plazos fijos.

Desde los bancos hacían estimaciones en el sentido de que la tasa promedio de un depósito a 30 días podría rondar el 36%/37% anual.

Es decir, como tantas veces en la historia económica argentina, se reedita la clásica carrera del dólar versus las tasas de interés.

La apuesta oficial es que los ahorristas, desde los pequeños a los más sofisticados, dejen de percibir al billete verde como la inversión ciento por ciento ganadora.

En las últimas horas, funcionarios del Tesoro de los Estados Unidos sondearon entre bancos de Wall Street con intereses en la Argentina cuál sería el nuevo tipo de cambio.

Las apuestas mayoritarias mencionaban una banda de entre $14 y $15.

Suponiendo que el dólar arranque a $15 y la tasa de un plazo fijo ofrezca un rendimiento del 37% anual, transcurrido el primer mes el ahorrista ganará plata si el tipo de cambio queda por debajo de los $15,40.

Después de 90 días, el ahorrista ganará si el dólar queda por debajo de $16,23. Y más abajo de $17,55 si pasan seis meses.

Este es el escenario que debe tener en mente el inversor que tiene pesos ahorrados y tiene que decidir si compra billetes verdes o se posiciona en plazos fijos en pesos.

El giro de 180 grados del BCRA
La brusca suba en el costo del dinero, que lleva las tasas a niveles positivos en términos reales por primera vez en mucho tiempo, revela algo más que un cambio de estrategia coyuntural del Banco Central.

La autoridad monetaria, conducida por Sturzenegger, se apresta a iniciar una nueva época, totalmente distinta a la que rigió durante la última década.

Sturzenegger está decidido a cambiar en forma radical. Como en otros ámbitos, acá también podría modificarse nuevamente la Carta Orgánica, que es el conjunto de normas que rigen al BCRA.

El flamante jefe de la institución lo dejó en claro en su primera intervención pública tras la nominación.

Lo más relevante es que se implementará el esquema de “metas de inflación”, por las cuales la banda de inflación concebida por el Directorio del BCRA serán quienes guíen la política monetaria.

A diferencia de la era kirchnerista, ahora será ese objetivo de inflación la que centralizará las decisiones. Los demás indicadores, desde crecimiento económico hasta el nivel de empleo, quedan como satélites de la principal meta (inflación).

“Esto quiere decir, por sobre todas las cosas, tener una inflación baja, en otras palabras: tener una moneda confiable”, suscribió Sturzenegger en su debut como banquero central.

“El foco central de esta institución será fortalecer nuestra moneda, que no es otra cosa que lograr una inflación en línea con los parámetros internacionales”, añadió.

Otra definición del funcionario: “Para reforzar el concepto, afirmo que esta institución prestarámás atención a la evolución de la inflación, que al valor del dólar, que en los últimos tiempos ha resultado una obsesión, justamente por no haberse focalizado en el verdadero problema. Cuidar el valor del peso es asegurarnos que la inflación sea baja, no que el dólar esté quieto”.

Para Sturzenegger, el objetivo del cambio radical de política es el “desarrollo económico con equidad social”.

Esta modificación del rol del BCRA, dice el banquero, incluirá el desarrollo del mercado crediticio de largo plazo, que quedó retrasado en los últimos años. Para eso, la propuesta es “evaluar un sistema parecido al de la Unidad de Fomento chilena”.

En su momento, Roberto Lavagna, como ministro de Economía de Néstor Kirchner, había descartado esta posibilidad argumentando que una sociedad tan hermanada con la indexación pondría en peligro a la economía.

Ahora, Sturzenegger promueve esa chance confiado en que tendrá éxito en la pelea contra la inflación. “La Unidad de Fomento les permitió a los chilenos construir el sistema financiero que hoy tienen, seis veces más grande que el nuestro”.

Para llevarlo al lenguaje futbolístico: los equipos ya salieron a la cancha, pusieron la pelota en el punto medio y ahora sólo esperan que el árbitro dé la orden para que empiece el partido.

En economía, tanto como en el fútbol, los resultados se ven en la cancha. Con el pitazo inicial, los papeles quedan en eso. Papeles.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/224600-Sturzenegger-reedita-el-clasico-dolar-versus-tasas-y-deja-listo-el-terreno-para-la-devaluacion

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