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El macrismo proyecta terminar con los subsidios a las petroleras

No hay fecha precisa pero sí la decisión tomada de modificar el sistema de precios por el que el petróleo es más barato afuera que adentro del país.

El gobierno de Mauricio Macri trabaja con miras a eliminar en el mediano plazo el subsidio del que hoy gozan las petroleras  y por el que cobran el crudo localmente por encima de los 70 dólares cuando en el mercado internacional se remunera menos de 40.

Algo similar a lo que ocurre con cierto segmento del gas que, en virtud de programas de estímulo, permite a los productores cobrar 7,5 dólares el millón de BTU, muy por encima de lo que se remunera la misma unidad calórica en otros mercados.

Estos divorcios con lo que ocurre fronteras afuera responden a un complejo sistema de precios energéticos, en parte fijados por resoluciones oficiales que intentaron apuntalar la actividad petrolera para evitar tanto problemas laborales como la declinación de reservas.

Finalmente, compañías con un lugar protagónico en el mercado como YPF y Pan Amercian Energy (PAE) tienen parte de su caja sostenida por este esquema.

Es un régimen un poco menos lineal que el de la subvención estatal a las tarifas de luz y de gas, declaradamente en vías de extinción. Pero está sustentado en el mismo principio de intervención estatal para auxiliar a consumidores o productores, disociando el precio de los  bienes y servicios de lo que cuesta producirlos.

La nueva línea de acción oficial responde a una filosofía diferente: esos valores tienen que ser fijados por el mercado y toda intromisión oficial es distorsiva y dañina. Sin embargo, a semejanza de lo que ocurrirá con el Programa Precios Cuidados, Ahora 12 o el desmantelamiento de la subvención a los servicios públicos (y consiguiente aumento de tarifas), este cambio no será inmediato.

Según confió a este diario un colaborador del área, el horizonte es que en uno o dos años, a lo sumo, el precio del crudo local se alinee con el internacional, ya que hay varias razones por las cuales no es posible hacerlo ya.

Una es el impacto que un viraje violento en el esquema de precios podría tener sobre el negocio de las petroleras, en algunos casos malheridas por la baja de los precios internacionales: algunas productoras locales exportan bastante de lo que producen y otras sólo sostienen programas exploratorios alentados por esos valores de privilegio.

Las reservas de hidrocarburos vienen declinando en los últimos años y el nuevo ministerio de Energía y Minería seguramente no querría acentuar ese derrape.

La contracara de maridar los precios internos con los internacionales (una forma de garantizar el imperio del mercado) es que los refinadores de crudo o los propios productores  podrían importar libremente, siguiendo la conveniencia de su negocio. Algo que el actual ministro de Energía, Juan José Aranguren, tenía irrefrenables deseos de hacer cuando aún comandaba Shell, hasta mediados de julio.

Pero para importar es necesario que el país disponga de todos los dólares que requieren estas operaciones, algo que no sucede en este momento.

Según técnicos afines al macrismo para formalizar ese link también habría que bajar algunos costos internos, de modo tal que las empresas  tengan más oxígeno para soportar ese acople, cuyas condiciones cambian. Hoy el petróleo es más caro afuera. Pero es muy factible que en dos años esos valores ya se hayan recompuesto.

Otra cuestión clave es que las provincias cobran regalías sobre el valor de facturación de las petroleras. Si éste bajara ya, ocasionaría un problema fiscal al interior.

Finalmente, hay una razón de naturaleza histórica. Cuando en el mundo el barril superó los 100 dólares, por una resolución de la secretaría de Comercio, durante un buen tiempo internamente se remuneró 42 dólares.

A juicio de una fuente macrista, se habría producido “una trasferencia irresponsable de renta de las petroleras a la gente y al Estado”.  La misma voz que hoy considera intolerable que se subsidie a una industria, incluso a la energética. Son casi cuestiones de principios para el perfil gestor de los nuevos funcionarios.

La decisión de promover el acople de valores está tomada aunque aún no se definió el momento preciso. De cuándo se haga dependen los resultados para todos.

El precio del petróleo condiciona el de los combustibles y en Argentina hay antecedentes de rebeldía en este sentido: crudo más barato no significó necesariamente nafta rebajada.

Fuente: http://www.diariobae.com/notas/106865-el-macrismo-proyecta-terminar-con-los-subsidios-a-las-petroleras.html

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