Liberan gradualmente los pagos por compras al exterior, pero con más restricciones para hacer giros

Aunque el Banco Central levantó la veda, redujo al mismo tiempo los topes y ratificó que las importaciones quedan atadas a los ingresos por exportaciones.

El Banco Central (BCRA) puso fin ayer a laveda total que, sorpresivamente, impuso desde el pasado miércoles a la venta de divisas cuyo destino fuera el pago de deudas comerciales contraídas con empresas o proveedores del exterior, pero volvió a reducir (por quinta vez en los últimos tres años) el tope de giros a que los bancos podrán dar curso automático -por instrucciones de sus clientes- con este fin.
La parcial normalización llegó tras el encuentro que las autoridades de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) mantuvieron con técnicos del BCRA y de la que el presidente de ese organismo monetario participó activamente, aunque de manera remota, ya que viajó a Estambul (Turquía) en otra reunión del Grupo de los 20 (G-20).
Y quedó a la vista por el saldo vendedor en US$ 20 millones que, más tarde, reportaría el BCRA por sus intervenciones en el mercado cambiario local, cuando venía de reportar tres días de compras sólo porque había cerrado la ventanilla de ventas a importadores.
Sin embargo, paralelamente, recortó de US$ 150.000 a US$ 100.000 el tope de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) aprobadas que podrán ser automáticamente cursadas por los agentes de pago e impuso, además, nuevos controles para el resto de los giros, lo que deja a la vista que el faltante de divisas sigue en pie pese a la promocionada mejora «contable» en las reservas.

INSTRUCCIONES A CONTROL REMOTO

Tras la cumbre con importadores, el BCRA reconoció la anomalía en que incurrió en las últimas 72 horas al bloquear, sin que mediara una norma (apenas un aviso por mensaje por chat a los operadores), todos los pagos al exterior que no tuvieran como contrapartida el ingreso de dólares por el equivalente.
«Se ampliará gradualmente la posibilidad de acceso al mercado de cambios por parte de los importadores para cancelar compromisos de pago», señaló en un comunicado de prensa difundido poco después del mediodía.
«La mayor parte de los 6500 importadores regulares no tiene esa posibilidad, con lo que los dejaron fuera de juego», les había reclamado minutos antes el presidente de la Cámara de Importadores, Diego Pérez Santisteban, al gerente general del BCRA, Jorge Rodríguez, y el subgerente de operaciones, Juan Basco, al comenzar la reunión para alertarlos sobre las implicancias que el intempestivo corte en esta cadena de pagos al exterior podría tener sobre el abastecimiento de algunas empresas.
Fue antes de que se estableciera la comunicación vía Skype con Vanoli, quien se comprometió ante los visitantes a avanzar hacia una «progresiva normalización».
«Esto no puede ser gradual, sino que hay que volver a la situación previa cuanto antes para no generar problemas productivos», le reclamó entonces Santisteban. Frente a esto, Vanoli insistió en que «la ampliación del abastecimiento de divisas a importadores se hará de manera gradual» y destacó que «deberá estar calzada con el incremento del ingreso de divisas proveniente de liquidaciones de los exportadores».
«Esto confirma que al Gobierno ya no le importa tanto la tasa de actividad como un dólar y una tenencia de reservas estable», tradujeron en el mercado.
En su comunicado posterior, el BCRA pareció querer justificar por la detección de «algunas irregularidades» el corte generalizado impuesto a los giros al exterior.
«Se comprobaron maniobras de fraccionamiento de operaciones en montos inferiores al piso [de US$ 150.000 hasta ayer] fijado para informar», señaló el comunicado. «De ser así, Vanoli manejó para enfrentar este problema el mismo criterio que al que suelen acudir los docentes que, para castigar a un alumno díscolo, dejan sin recreo al total del curso», dijo con sorna un operador.
También el BCRA denunció haber verificado la existencia de «empresas solicitaron a bancos locales la apertura de cartas de crédito de importación a plazos muy cortos e inusuales y por montos superiores a las pautas acordadas». Así, «al cumplirse el plazo, los fondos se debitan automáticamente de las cuentas corresponsales del exterior de los bancos locales que actuaron como garantes», ocasionándoles un descalce.
Para controlar que estas maniobras no se repitan, el BCRA obligó desde ayer a los bancos a mantenerlo informado sobre «todas las cartas de crédito que abran, indicando empresa, plazo y monto».

UN RECORTE DETRÁS DEL OTRO

500.000
Dólares
Era en 2012 el tope de las operaciones que podían pagarse automáticamente con la DJAI aprobada
300.000
Dólares
Fue el tope impuesto en la primera parte de 2013.
200.000
Dólares
Nivel tras el recorte vigente de noviembre de 2012.
150.000
Dólares
Nuevo piso adoptado en el curso de 2014.
100.000
Dólares
Límite que rige desde ayer y hasta nuevo aviso.
Fuente: La Nación
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