Costos ocultos: el Gobierno paga un precio cada vez más alto por planchar al dólar y sostener las reservas «reales»

En el cine, cuando se apagan las luces y empieza la película, el espectador se sumerge en una historia que sabe que es irreal, pero que le sirve paraabstraerse de la realidad y pasar un buen rato.
Algo similar sucede con el relato oficial y las reservas del Banco Central: el Gobierno muestra al público una cifra que –a ojos de muchos analistas-también es irreal, pero que le sirve para calmar al mercado en la previa electoral.  
A fines del año pasado, el Ejecutivo celebró haber llegado a los u$s31.000 millones. Hubo aplausos oficialistas y declaraciones exultantes de funcionarios.
Sin embargo, ese número está sobredimensionado: el BCRA no tiene esa cantidad de dólares líquidos en sus arcas, como tampoco consideradeudas ya contraídas con el sector privado.
Dólares que están pero no están 
Uno de los compromisos que no considera, por ejemplo, son los u$s5.000 millones que adeuda en concepto de importaciones de insumos y bienes. 
Para varios analistas tampoco los “dólares chinos” (obtenidos a través de un swap o intercambio de monedas) deberían ser consideradostécnicamente reservas
‘El swap con China le ayuda a mostrar un poco más de fortaleza pero, en realidad, se trata de un préstamo de corto plazo‘, señala Amílcar Collante, del Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur).
‘Dado que China no prevé utilizar los pesos del intercambio para pagar las importaciones provenientes de Argentina, en la práctica dicho swap funciona como un préstamo a una tasa de interés del 6% anual que, en su gran mayoría, será cargado a la cuenta del próximo Gobierno’, agrega. 
Gastón Rossi, director de LCG y ex asesor del ministerio de Economía, apunta que este intercambio de monedas es, esencialmente, “un asiento contable que sólo permite maquillar reservas, ya que no aumenta la ‘capacidad de fuego’ de intervención del Banco Central’. 
Por lo pronto, si a los u$s31.000 millones que dice tener la entidad se le restan:
•Los u$s3.100 millones por swaps (ya que ese dinero no es una ganancia sino que deberá devolverse y con intereses).
•Otros u$s1.300 millones por pagos de deuda ya cursados pero frenados por el juez Thomas Griesa.
•Los u$s5.000 millones que se le adeudan a los importadores por envíos realizados el año pasado.
Sólo estos parches maquillajes evitan que hoy las arcas se ubiquen por debajo de los u$s22.000 millones, nivel más que preocupante.
Aldo Piganelli, ex presidente del Banco Central, coincide en afirmar que promedian los u$s22.000 millones, descontando los swap, préstamos y los pagos de cupones de bonos, que aun se siguen contabilizando.
“Si se descuentan los swap con China y con el Banco de Francia, y los pagos pendientes a los bonistas con títulos reestructurados, entonces el nivel ronda los u$s20.000 millones”, afirma Rossi.
Bola de nieve que crece
A lo anterior debe adicionársele otra cuestión clave, que viene creciendo como una bola de nieve y de la que varios analistas ya advierten por las consecuencias: la irrefrenable cantidad de títulos emitidos por el Banco Central.

Se los conoce como Lebac (letras del Banco Central). La entidad le vende estos ‘pagarés” a los bancos para que éstos, a cambio, le entreguen pesos. Esto lo debe hacer para aspirar la gran cantidad de moneda local que emite para financiar el exceso de gastos del Gobierno.

Ese stock de Lebac en circulación ya asciende casi a $300.000 millones, equivalente a u$s34.000 millones (más que las reservas que dice tener).

El siguiente cuadro muestra cómo esa cantidad aumentó casi 500% desde 2008 a la fecha:
El dato cobra relevancia porque esta gran cantidad de “pagarés” es deuda lisa y llana. Por cierto, muy cara para el Banco Central, ya que debe pagar una tasa de interés cercana al 30%.

Maquillaje caro
Faltando diez meses para el recambio electoral, el Gobierno apela a distintas alternativas para “maquillar” el total de billetes verdes que hay en manos de la entidad que dirige Alejandro Vanoli. 

La premisa es clara: en un año electoral, el Ejecutivo tiene que mostrar que tiene al dólar y a las reservas bajo control

Además, hará que el tipo de cambio oficial suba de a cuentagotas, como una forma de contener la inflación.  

Claro que esto no es gratis, ya que esa cotización casi anclada –subiendo muy por debajo del índice de precios- da lugar a que se acentúe el atraso cambiario

En consecuencia, con costos en pesos que suben más que el billete verde, el país se encarece en dólares y a las empresas se les hace cada vezmás difícil vender sus productos al exterior

Calendario complicado
En el gremio de los analistas, el consenso es que el nivel “real” de reservas luce al menos escueto para afrontar el calendario de vencimientos de deuda 2015, que incluye compromisos por más de u$s15.000 millones (ver cuadro). 
El Gobierno también parece coincidir con esta visión. La prueba más elocuente es el intempestivo corte que hiciera el BCRA días atrás en elsuministro de dólares para pagar importaciones, que dejó a toda la industria argentina en estado de alerta.  

La cruda realidad de los números viene mostrando que -sin crédito externo-, difícilmente haya dólares “para todos y todas”, para el sector público y el privado.

Juego de dilemas 
Ante un escenario de escasez de divisas, la administración K se ve entonces obligada a tener que elegir entre:

• Cuidar las reservas, pagando por ello el costo de una mayor recesión en la actividad económica (freno a las importaciones de insumos que necesita la industria).

• Impulsar el crecimiento del país, pagando por ello el costo de perder reservas y generando así mayor inquietud en la plaza cambiaria (abriendo el grifo de divisas para costear la entrada de productos del exterior).  

La realidad está mostrando que el Ejecutivo ha elegido la primera opción.

Desde la consultora Economía & Regiones coinciden en que al Gobierno ‘hoy día le importa más el nivel de reservas, de inflación y del dólar que el deactividad‘. Y que procurará que las tenencias del Banco Central no caigan, de manera de preservar la estabilidad financiera.

La consecuencia, advierten, es que ‘habrá un deterioro de la producción y del empleo‘, ya que necesariamente la administración K tendrá que frenar importaciones de una gran cantidad de insumos que necesita la industria para producir.

Por cierto, no es el único dilema que debe enfrentar. También la escasez de billetes verdes (producto de un país con déficit y sin crédito externo) lo obliga a tener que optar entre:

• Atrasar al dólar frente a la inflación, para que un alza del tipo de cambio no acelere el índice, a costa de que los productos argentinos se encarezcan en el mundo.

 Propiciar una suba mayor del billete verde para no perder competitividad cambiaria, a costa de una disparada en los precios internos.

En este dilema, también el Ejecutivo ha elegido la primera opción.

Con el dólar anclado “se apunta a desacelerar la inflación, a mantener acotadas las expectativas de devaluación y a preservar las reservas, a costa de deteriorar el nivel de actividad”, subrayan desde Economía & Regiones.

Dólar ahorro, una ventanilla cara
¿Billetes verdes para ahorristas o para que empresas puedan importar? Esta es otra de las difíciles encrucijadas con las que debe lidiar la administración K. 

El Banco Central pudo contener la escalada blue aumentando la oferta a través de la venta en el circuito formal ya que esto derivó en un drenaje hacia la plaza informal.

Claro que esto le implicó deshacerse de casi u$s4.000 millones desde que autorizara las compras a particulares.

Para esta calma contribuyó la llamada ‘bicicleta de ahorristas’

Es decir, miles de personas que adquieren billetes verdes baratos (por ventanillas oficiales) y los revenden más caros (en el circuito blue), lo que les permitió hacerse de ganancias de hasta el 30% en pesos en un día cuando la brecha era más alta. 

Mientras se mantenga el mecanismo de venta de dólar ahorro, mientras haya sobrantes de pesos y atraso cambiario, aumentará la demanda de billetes por el canal oficial”, apunta Pedro Rabasa, director de la consultora de Empiria.

“Esto irá cobrando mayor impulso en la medida en que nos vayamos acercando a las elecciones y se comience a instalar la idea de una unificación del mercado cambiario, convergiendo para ello en el precio más caro”, afirma.

Aun así, por cuestiones electorales, ‘el Gobierno hará lo imposible para que el ‘dólar ahorro‘ siga ofreciéndose sin restricciones. Por cuestiones políticas y también porque le sirve para mantener apaciguado el precio del blue’, completa Rabasa.

El problema es que, por la escasez, lo que se da por una ventanilla debe quitárselo por otra. Durante el año pasado, y tal como diera cuentaiProfesional, dólar ahorro y turismo se llevaron cerca de u$s1.000 millones por mes, casi diez más que el cupo asignado a las automotrices.

Como si se tratara de una paradoja, parte de esos dólares que el Banco Central les ‘retaceó‘ a sectores que supieron ser estratégicos para elmodelo K se terminaron yendo por otras dos ventanillas: la del ‘dólar ahorro‘ y la del ‘dólar turista‘, que incluyó tanto el ‘cash’que habilitara la AFIP a quienes viajan al exterior como así también las compras con tarjeta de crédito.

Costos en pesos
Según Pignanelli, por “bancar” los gastos del Gobierno, al Banco Central se le adeuda la friolera de u$s60.000 millones.

‘El BCRA bien medido tiene patrimonio negativo”, sentencia el economista Carlos Melconian.

Los economistas de la Fundación Capital consideran que bajo el tradicional esquema de financiamiento (entre la caja que dispone el Gobierno más lo que el Banco Central pueda aportarle), la expansión de moneda local ascenderá a unos $265.000 millones en 2015, 40% más que en 2014. 

Bajo cualquier tipo de análisis que quiera hacerse, esta cifra se presenta como una pesadísima carga que deberá afrontar la próxima gestión.

‘La misión del Gobierno es aguantar y hacer cosmética con las reservas, mantener atrasado el tipo de cambio y dejarle todo este lío –cepo cambiario incluido- a la próxima administración‘, concluye Rabasa.

Mientras tanto, como en el cine, la película sigue. El nivel de reservas, como así también un dólar oficial a a algo más de $8,50 luce un tanto irreal pero le sirven al Gobierno para ‘entretener‘ al mercado. Y, si puede hacerlo hasta octubre, mejor. 
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