La caída del petróleo muestra su peor cara: Techint suspende más de 3.000 personas y anticipa nuevos ajustes

Luego de que la fabricante de neumáticos FATE suspendiera a su personal, ahora el grupo Techint se sumó a las medidas de ajuste y decidió hacer lo mismo hasta por seis meses en su planta siderúrgica de Campana, donde trabajan unos 3.200 operarios, a raíz de la caída del precio del petróleo.

Según pudo saber iProfesional, los representantes de la empresa y de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) firmaron un acuerdo el miércoles al mediodía en el Ministerio de Trabajo, que habilita a Siderca (Tenaris) a suspender durante tres meses a toda su plantilla, si es necesario, con la posibilidad de extender las paradas un trimestre más.

Las suspensiones podrán aplicarse hasta 24 días al mes en los cuales los trabajadores percibirán su sueldo al 85%. Y, en caso de abarcar a la totalidad del personal, su alcance será tres veces superior a los 1.000 puestos directos que crearán las inversiones de Nissan, anunciadas el martes por la Presidenta con bombos y platillos a través de cadena nacional.

La empresa del principal grupo industrial del país basó su decisión en la baja del valor del barril de crudo que, en los últimos meses, tocó su nivel más bajo en seis años.

Con casi la mitad del mercado global de producción de tubos sin costura para la exploración y perforación de pozos petroleros, Tenaris ya se prepara para un escenario en el que espera una retracción de la demanda y más recortes por parte de las petroleras, como los que tienen lugar en Estados Unidos y Canadá.

«La medida se toma por el impacto de la crisis internacional del petróleo ya que la empresa opera al 50% de la capacidad productiva y se espera continuar con este panorama», confirmaron a iProfesional fuentes de la compañía.

El titular de la seccional Campana de la UOM, Abel Furlán, comparó la situación con la crisis del 2009, en la que se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo, y transmitió que la empresa abrirá retiros voluntarios. En un intento de relativizar el panorama críticotrazado por la firma, aseguró que en las suspensiones llevadas a cabo se garantizan «por seis meses todos los puestos de trabajo».

«Para ellos es una crisis muy profunda, aunque a nosotros no nos consta», dijo el sindicalista, tras participar de la audiencia en la que rubricó el acuerdo con los directivos de Siderca, Marcelo de Virgilis, Gonzalo Berra y Valentín Tonelli.

Dotada de alta tecnología, la empresa posee una capacidad anual de 900.000 toneladas en el polo industrial de Campana y exporta el 70% de sus productos con destino al mercado energético, de la construcción, automotriz y aplicaciones industriales.

Sin embargo, desde principio de año la siderúrgica inició un proceso de reducción de costos en función del diagnóstico elaborado por la gerencia, según el cual -en este contexto-«sobran» 1.500 puestos de trabajo.

De esta manera, en el primer trimestre, la firma se deshizo de 400 empleos, entre eventuales, contratados y operarios que fueron destinados fuera de la planta para capacitaciones externas sin fecha de regreso.

El achique fue complementado con un cambio en la jornada laboral por el cual se eliminó el cuarto turno y se redujo el salario, al cancelar las tareas de los domingos que se pagan doble,provocando un fuerte malestar dentro de la planta.

«El problema es que en enero comenzó una bajada de turno y pasamos a ganar $13.000, cuando antes cobrabámos $15.000», señaló el operario Guillermo Betancourt. «Nos vienen castigando hace rato», agregó.

La reestructuración coincide con un cambio de foco del negocio, en el cual el grupo prefiere derivar actividades de menor valor agregado hacia filiales del exterior, por las mayores dificultades para competir desde Argentina contra la siderurgia china.

Así, en el 2013, la multinacional de Paolo Rocca redujo 500 puestos de trabajo a través de retiros voluntarios y suspendió a unos 120 operarios en las plantas de Tenaris, la mayor fabricante del mundo de tubos de acero sin costura para el sector energético que genera el 60% de los ingresos de Techint.

Ahora, por la magnitud de la caída del precio del crudo, ya son varias las filiales del grupo que han acusado recibo de la pinchadura de la «burbuja negra». Ese es el caso de las plantas de Estados Unidos, Canadá, Italia y Rumania, donde hubo despidos y procesos de reorganización de la producción, como consecuencia de la caída de proyectos petroleros.

Efecto arroz
Del amor al odio, y de vuelta al amor. Esa ha sido la tónica que imperó en los últimos 10 años entre el Gobierno y Techint, el grupo industrial más importante del país, con 25.000 empleados.

Y así como resultó beneficiada en los momentos expansivos del ciclo kirchnerista, ahora está transformándose en símbolo de la reconversión ante la pérdida de competitividad que, en algunos rubros, implicó un repliegue y un ajuste en el esquema de negocios del grupo en el país.

Estos cambios en el modelo se han visto más de una vez reflejados en tironeos con el Gobierno. Y ahora volvieron a salir a la luz durante las reuniones para concertar las suspensiones con el gremio metalúrgico y las autoridades de la cartera laboral.

Según fuentes cercanas a la negociación, Techint le pidió al Ejecutivo que le facilitara negocios con las petroleras de Venezuela y Ecuador, donde China tiene los principales receptores de su acero, después de Argentina y Brasil.

Por todo esto, las inversiones del gigante asiático son uno de los principales motivos de enfrentamiento con el Gobierno. Además, Rocca recibió fuertes críticas y fue acusado por sectores oficialistas de ser uno de los principales responsables de una campaña de boicot contra los acuerdos firmados por la Argentina y China, para defender los sus propios intereses comerciales.

«Detrás de su temor al ingreso de tubos con y sin costura de origen chino al mercado local que desplazarían a su propia producción, Techint ha encolumnado a fuerzas políticas de la oposición, sectores industriales vulnerables a la influencia de la familia Rocca y a gran parte de los medios de comunicación en una cruzada contra la alianza estratégica integral con la potencia mundial con la que casi todos los países quieren hacer negocios», señaló el economista Alfredo Zaiat.

En realidad, la reacción contra los convenios fue más amplia e incluyó al frente de gremios del transporte que integran 21 sindicatos, tanto de la CGT de Caló como de la que lidera Hugo Moyano.

Encabezados por el ferroviario Omar Maturano y el portuario Juan Schmid, los transportistas advirtieron sobre posibles «cláusulas secretas» del acuerdo y rechazaron el eventual desembarco de mano de obra asiática.

Nube gris
Hasta hace poco, Tenaris tenía sus expectativas centradas en Argentina y Brasil, donde preveía buenos ingresos por la venta de proyectos de ductos.

Sin embargo, la crisis política en el país vecino a raíz del «Petrolao», un escándalo de megacorrupción que salpicó al grupo siderúrgico -sumado a la baja del crudo- llevó a la compañía a pegar un volantazo.

«La caída del precio del petróleo y gas de los últimos meses ha conducido a los operadores de petróleo y gas a recortar sus planes de inversión y actividad de perforación y a concentrarse en reducir los costos en todas sus operaciones», argumentaron.

El conglomerado llegó a esta conclusión luego de cerrar el último trimestre de 2014 con una utilidad neta 40% menor que la del trimestre previo y 52% por debajo que la de igual lapso de 2013.

En cambio, otra de las compañías controladas por Techint, Siderar, corrió con una suerte inversa. Según anunció la empresa a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, sus ganancias se incrementaron el año pasado un 55,2% interanual, totalizando u$s382 millones.

Pese a los llamados a la solidaridad de la Presidenta a los empresarios que «la siguen levantando en pala», lo cierto es que Tenaris ya comenzó a ajustar sus operaciones»preparándose para lo que puede ser un período prolongado de bajos precios del crudo».

En efecto, las petroleras también disminuyeron su ritmo de producción en la Patagonia y están enfriando sus planes de inversiones en Vaca Muerta.

«La actividad en el yacimiento entró en una meseta que se prolongará al menos hasta fin de año. Una prueba de ello es la gran cantidad de desocupados en la zona y los equipos que se han desactivado», dijo a iProfesional Darío Díaz, intendente de Añelo, en Neuquén.

Otro ejemplo de las dificultades puede observarse en la stiuación que atraviesa la china Sinopec. Meses atrás, había informado su decisión de avanzar con exploraciones en Vaca Muerta y ahora, de acuerdo con el intendente de Añelo, «levantó campamento y dejó sin trabajo a decenas de personas».

Una situación similar atraviesan las operadoras vinculadas a Petrobras, que disminuyeron las perforaciones.

«Más de diez empresas pararon sus equipos y optaron por licenciar a su personal en Neuquén», reconoció Guillermo Pereyra, líder del sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa.

Según Pereyra, la compañía no está renovando los contratos con proveedores de equipamiento pesado y nada hace suponer que esto cambiará a corto o mediano plazo. «La firma redujo notoriamente sus inversiones en Argentina», apuntó.

Producto de la merma en la actividad, los gremios petroleros estiman que ya se perdieron unos 21 mil puestos de trabajo en el sector. Ahora, el ajuste de tuercas de Techint amenaza con deteriorar aun más la frágil situación que atraviesa el mercado laboral.

Fuente: Iprofesional
compartir

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *