La política en clave Tinelli: quién ganó y qué candidato salió herido del nuevo show de la «politainment»

Antonio Cafiero, el legendario dirigente peronista, siempre contaba la misma anécdota cuando quería ejemplificar la influencia de los medios sobre la vida política.

Decía que en la era pretelevisiva, un candidato no comenzaba a hablar en un acto si no habían llegado los militantes de La Matanza. Aquello que garantizaba el éxito y la repercusión del evento era la capacidad de movilización.

«Ahora, en cambio, el candidato pregunta: «¿Ya llegaron los muchachos de la televisión?», decía.

Lo que Cafiero quería ilustrar era algo bastante claro: en la era de la imagen, lo que no se veíaen la pantalla no había ocurrido nunca. La plaza pública era sustituida por el informativo.

Esa observación ya va quedando vieja, porque los argentinos empiezan a darse cuenta de que se inició una fase «superadora», en la que va alejándose la era del reinado de la TV política yempieza la del «politainment». Es decir, la fusión entre política y entretenimiento.

El término fue acuñado en Estados Unidos y sirve para definir al fenómeno que se observa hoy día en varios lugares del mundo: ante las mayores posibilidades que el ciudadano tiene para «escaparse» de los medios tradicionales, los políticos buscan darse a conocer y filtrar su mensaje en los programas de entretenimiento.

En la Argentina, los comités de campaña tienen asumido que cada vez son menos relevanteslos espacios del periodismo tradicional en la pantalla chica. Como contrapartida, ganan en importancia las apariciones en programas como Intratables o las entrevistas en espacios como el de Alejandro Fantino.

Analistas locales como Beatriz Sarlo consideran que la «desfachatez post política» es casi la clave obligada en la que transcurrirá una campaña en la cual el público no parece dispuesto a debatir cuestiones conceptuales profundas.

«Me parece del todo lógico que el encuentro de Macri y Scioli con sus imitadores haya generado expectativas. Todos los días se rifa el botín de una foto con fulano o mengano en algún distrito. Macri mata el punto viajando a Europa para una foto con Messi», apunta.

En tanto, reflexiona Liliana Karagumechian, experta en marketing político: «Ahora el debate se da más en lo mediático que en el ámbito tradicional, porque la gente ya está desilusionada y muchos no se sienten atraídos por aquello que antes era característico».

En este sentido, la analista señala que «la gente hoy consume menos espacios políticos en la televisión y más ciclos de espectáculos».

En la misma línea, otro de los formatos televisivos que viene teniendo éxito en el último tiempo es el que se muestra como un programa enfocado en la «pluralidad».

Karagumechian los define como «ciclos que funcionan como una tribuna con diferentes voces».

Una vidriera insustituible
El símbolo máximo del «politainment» es, sin dudas, el show de Marcelo Tinelli. Su influencia ya no es vista como una curiosidad o algo secundario, sino que pasó a ser materia de análisis para los politólogos.

En la presentación del nuevo ciclo -que pudo reunir a Scioli, Macri y Massa- quedó más que claro que los comités de campaña consideran obligatoria la asistencia.

«Para ellos es la oportunidad de mostrarse como jefes de familia, que buscan consenso y respeto por los otros candidatos», señala Nicolás Sabuncuyan, experto en comunicación política.

En todo caso, lo que quedó demostrado es que dependen de la aparición en el show de Tinellipara asegurarse así su llegada un gran público que está fuera del «microclima» de los politizados.

Claro que no todos tienen el mismo grado de necesidad. Aquellos que ocupan cargos ejecutivos encuentran vías alternativas para darse a conocer, como por ejemplo laspublicidades sobre obras públicas.

En cambio, los que no pueden «mostrar gestión» y, sobre todo, no disponen de un presupuesto público al cual asirse, dependen en mayor medida de los medios.

Para Karagumechian, la efectividad de la aparición en «el Bailando» se basa en que en unlapso muy corto de tiempo se llega a una enorme cantidad de público: «De un plumazo, lo ve medio país en un programa de 40 puntos de rating, en sólo unos minutos».

Nadie lo explicó con mayor elocuencia que el propio Massa, al abandonar las instalaciones de Ideas del Sur. «Nos permite llegar a parte del electorado que no se acerca a la políticaporque no la ve como la forma de resolver sus problemas», aseguró el candidato.

Ganadores y perdedores
Lo cierto es que, tras el debut del ciclo televisivo, hubo un gran tema de discusión: quién había»ganado» y quién «perdido». Fue algo asimilable a lo que sucede en otros países al día siguiente de un debate entre candidatos.

Si el criterio es el rating, entonces Scioli fue quien se impuso. Fue el único de los tres que tuvo mayor audiencia en la mitad de su aparición que en su arranque.

– Cuando lo presentaron, el ciclo medía 32.1 puntos, luego subió a 33.9 y terminó en 31.

– Macri, en cambio, en su arranque tuvo un rating 30.2, después cayó a 27.2 y finalmente llegó a29.

– Massa se hizo presente con 28.3 pero cerró en 26.7

Más allá de los números, los analistas coinciden en que Scioli es el que más sacó provecho de su aparición.

«Fue el que más sacó rédito. Karina Rabolini tuvo calidez en el mensaje y también contribuyóla presentación con Tinelli, quien habló de él como un amigo», destaca Sabuncuyan.

«Además, coronó la presentación mostrando cómo aprendió a hacerse el nudo de la corbata con una sola mano. Fue el segmento más completo. También contribuyó el hecho de que fuera el primero en salir», completa.

En cambio, «a Macri no lo ayudó la imitación, se lo mostró como un chico bien y que no se metía en cuestiones profundas».

Es sabido por los candidatos que este ciclo televisivo cumple un rol clave en plena carrera electoral. «Tinelli mismo dijo que de los tres que fueron ayer va a salir el próximo presidente», destaca Sabuncuyan,.

El riesgo del «efecto De la Rúa»
Si bien la participación en shows de audiencia masiva otorga a los candidatos una serie de ventajas asociadas con la fuerte exposición, también conlleva una serie de riesgos que los políticos conocen a la perfección.

El temor al ridículo o a la broma agresiva sigue siendo fuerte, pese a que este tipo de barreras va cayendo.

«Tal vez Alfonsín y Luder del 83 se hubieran abstenido de bailar en TV. Pero en 30 años todo cambió. Los tres zafaron con humor», apunta el influyente analista Jorge Asís.

Hay que tener presente que no siempre se sale bien parado y que el «costo político puede ser muy grande», afirma Karagumechian.

Por ejemplo, «la persona se exponen mucho porque los temas a veces son demasiado banales», comenta. Y agrega que «dejan al descubierto intimidades que no siempre caen simpáticas».

Karagumechian señala que, para este tipo de ocasiones, los candidatos suelen tener en cuenta estos tips:

1. No revelar demasiadas intimidades.
2. Reflexionar sobre qué se va a decir en temáticas sensibles.
3. Pensar previamente la imagen que se quiere mostrar.
4. No obsesionarse por parecer perfecto, lo perfecto hoy resulta poco creíble.

Un caso de claro error en la presencia televisiva en el show de Tinelli, que los expertos en marketing recuerdan a la perfección, fue el de Fernando De la Rúa, que salió fuertemente perjudicado tras su visita.

«Hizo un papelón cuando se equivocó de salida y encima le mandó saludos a ‘Laura’ -por Paula Robles, entonces pareja del conductor-«, dice Karagumechian.

Señala que tal situación ilustra con claridad una realidad: «Después de un error televisivo, hay casos en los que no hay vuelta atrás».

Boca de urna televisiva
Ninguno de los tres precandidatos -ni sus estoicas esposas- pudieron evitar que se notara cierta incomodidad ante las bromas de los imitadores.

Pero es probable que la peor performance haya sido la de Massa.

Su intento de dar un discurso «serio», que incluyó temas densos -como la corrupción y la inseguridad- no pareció ser la mejor estrategia, teniendo en cuenta el tipo de programa y la breve aparición en el show, tal como había sido pactada.

Más que sumarle en imagen, dio la sensación de que su rezago en las encuestas lo llevó a una jugada de alto riesgo, mostrándose casi como desesperado por sacarle «jugo» a esos pocos minutos de gran audiencia.

Algo que, por otra parte, quedó reforzado cuando propuso que en el mismísimo programa de Tinelli se realizara un improbable debate entre candidatos.

En la noche «tinelliana» de la política argentina jugaron también los ausentes. Esta lista incluye a Elisa Carrió, quien tuvo duras calificaciones para sus colegas -incluyendo a Macri- con quien precisamente está aliada para las primarias de agosto.

«Mancillada, por el triste espectáculo de periodistas que no son periodistas y políticos, que son actores hipócritas de este sistema venal y corrupto. Nunca me voy a prestar a esto, aunque no saque un solo voto», escribió la diputada.

Otro de los que se mostró agresivo fue Florencio Randazzo, quien «tuiteó» a la misma hora en que Scioli aparecía y trazó un paralelo entre los que buscaban llegar a la presidencia «con elpoder acariciándote» y los que querían hacerlo «con la gente al lado».

Tal vez su enojo le hizo olvidar que el mismísimo Néstor Kirchner también participótelefónicamente en el programa durante la campaña para las legislativas de 2009. El ex presidente ya había entendido el cambio de las reglas de juego.

En definitiva, el debate no puede dejar de lado una conclusión obvia: por encima de los tres postulantes, el gran ganador fue Tinelli.

Además de su gran popularidad, es un empresario poderoso. Y su figura sintetiza todas lascontradicciones argentinas: es capaz de producir un show de nivel internacional y también hacer chistes de los más chabacanos.

Puede trabajar en el grupo Clarín y, simultáneamente, ser socio de Cristóbal López, archienemigo de Héctor Magneto.

Puede sugerir su simpatía por Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad y, a la vez, afirmar que Cristina es una «muy buena Presidenta».

Pero, sobre todo, Tinelli es implacable con sus adversarios. De eso puede dar fe Jorge Capitanich, quien fuera objeto de sus dardos cuando se frustró la posibilidad de gestionar»Fútbol Para Todos».

Es posible que, si viviera, Néstor Kirchner no repetiría su famosa frase del 2003, aquella que afirmaba que había dos personas con las que ningún presidente podía pelearse: HugoMoyano y Héctor Magneto.

Es que Cristina demostró que, aun enemistada con ambos, podía reelegirse con 54% de los votos y conservar el poder.

En cambio, antes de iniciar la campaña, prefirió hacer las paces con Tinelli y darle luz verde para el manejo del fútbol.

Este es otro de los síntomas que muestra cómo la política argentina está cambiando aceleradamente.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/211665-La-poltica-en-clave-Tinelli-quin-gan-y-qu-candidato-sali-herido-del-nuevo-show-de-la-politainment?page_y=0
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