Una paritaria que se puso aceitosa

Los trabajadores del sector ya llevan 22 días consecutivos de paro. El diálogo entre las partes será retomado hoy al mediodía con representantes del Ministerio de Trabajo. El Gobierno busca que el acuerdo no supere la pauta de 27 por ciento.

La negociación salarial en la actividad aceitera está estancada. El gremio y las empresas continúan sin hallar un solución tras 22 días consecutivos de paro. Ese escenario afecta al fraccionamiento y la exportación de aceites. La semana pasada se alcanzó un principio de acuerdo que establecía un piso salarial de 14.300 pesos mensuales a partir de abril para los aproximadamente 20 mil trabajadores del sector. Entre el incremento porcentual y los ítem adicionales el alza representaba una mejora del 36 por ciento. El sindicato y las cámaras afirmaron que la negativa del Ministerio de Trabajo para validar esos términos frustró la firma del convenio. El equipo económico pretende que los aumentos salariales se ubiquen alrededor de la pauta de referencia del 27-28 por ciento. El diálogo tripartito será retomada hoy al mediodía. Desde la Secretaría de Comercio indicaron a este diario que pueden existir dificultades en el abastecimiento de aceites en el mercado interno. No se trata de un problema generalizado y todavía no deberían observarse faltantes en las góndolas. Sin embargo, los supermercados comienzan a consumir sus stocks sin posibilidad de reponerlos en los plazos habituales. Las grandes empresas exportadoras advierten, por su parte, que la persistencia del conflicto afecta la liquidación de divisas.

La Federación de Trabajadores Aceiteros comenzó la discusión salarial con las cámaras empresarias Ciara y Carbio reclamando una mejora del 42 por ciento. “La rentabilidad de las patronales no está afectada por el aumento que pedimos, lo pueden pagar. Los costos laborales de las empresas van del 0,5 al 1,8 por ciento. El aumento representa 1500 millones de pesos adicionales mientras que las empresas van a facturar 250.000 millones este año”, explicó Yofra en diálogo con Página/12.

El viernes en una mesa de diálogo habilitada por la cartera laboral el gremio y las empresas habían acordado llevar el ingreso mínimo sectorial hasta 14.300 pesos, una suba del 36 por ciento. Desde el sector empresario explicaron que el aumento de los salarios básicos propuesto ascendía a 27,8 por ciento a partir de abril y un conjunto de ítem adicionales daban forma a una recomposición del 36 por ciento en el sueldo de bolsillo. “Ellos saben que tienen poder de presión porque los barcos no pueden esperar. El aumento no era razonable, pero estábamos dispuestos a pagarlo para terminar con una huelga eterna”, afirman en el frente patronal.

Sin embargo, el entendimiento no prosperó ante la negativa de la cartera laboral para convalidar un acuerdo de esa magnitud. Junto con el equipo económico, los funcionarios de Trabajo pretenden que los acuerdos salariales no superen la referencia del 27-28 por ciento marcada la semana pasada en los convenios para metalúrgicos, comercio, construcción y administración pública. Desde la cartera laboral reclaman “racionalidad” en la magnitud de los acuerdos salariales para evitar que los empresarios trasladen directamente los aumentos a los precios. Los empresarios aseguran además que los salarios caídos durante el paro no serán abonados, una práctica rechazada por el sindicato. Junto con la negociación salarial ése será otro conflicto a resolver durante la reunión que tendrá lugar al mediodía en el Ministerio de Trabajo.

“El abastecimiento del mercado interno está garantizado por las empresas donde no hay paro, como Aceitera General Deheza. Si hay problemas es por especulación y extorsionar al Gobierno”, explicó Yofra. Las cámaras empresarias que nuclean a los productores de aceites no comparten esa visión y aseguran que ya existen problemas de abastecimiento hacia las cadenas de comercialización. Sin convalidar los pronósticos alarmantes de las cámaras empresarias, en Comercio ya recibieron las denuncias de algunas cadenas de supermercados que comienzan a exhibir problemas de stocks aunque no se trata de un problema generalizado. El monitoreo se intensificó para evitar abusos, pero reconocen que una prolongación del conflicto laboral podría afectar el normal abastecimiento de aceites.

Si bien la rentabilidad de las exportadoras aceiteras es elevada, en Comercio explican que los márgenes de las fábricas dedicadas al mercado interno no son igualmente abultados. A partir de 2008 rige un esquema de subsidios cruzados desde los exportadores de oleaginosas hacia el precio interno del aceite. El objetivo esa herramienta junto con el programa Precios Cuidados es asegurar un valor accesible en las góndolas. Ocho de cada diez litros de aceite que se venden en el mercado interno están vinculados con esas dos iniciativas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-273487-2015-05-26.html

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