El avance de los plazos fijos es el reflejo de la estrategia oficial en su tránsito hasta octubre

Silencioso pero aceleradamente, un «boom» de los depósitos a plazo fijo emerge como un reflejo del sendero que el Gobierno fue armando para lo que resta hasta las elecciones de octubre.

Esos depósitos crecieron en el último año un 44% de la mano del aumento de las colocaciones mayores a un millón de pesos que en lo que va del año ya tuvieron una suba del 30%.

En otras palabras: los inversores más grandes, y que podría suponerse que más conocen de cuestiones financieras, apuestan a que la tasa de interés le ganará al dólar, por lo menos, en los próximos 60 días, o sea antes de las PASO.

Vale la pena señalar que la apuesta de los inversores más grandes se da a pesar de recibir una tasa de 20% anual, inferior a la que obtienen los minoristas (22-23%) que cuentan un rendimiento preferencial otorgado por el Banco Central.

Este escenario de atraso cambiario, donde el dólar oficial sube 1% y la inflación 2% por mes,se consolidó esta semana con declaraciones de la Presidenta y del gobernador y candidato presidencial Daniel Scioli.

Cristina Kirchner habló de que ya hubo doce «veranos» económicos y que irán por los trece, y Scioli puso sobre la mesa de la campaña la ficha de que la Argentina no necesita «políticas de ajuste ni shock», redondeando de ese modo su apuesta por la calma cambiaria, para que les brinde un marco en el intento de reactivar el consumo.

Desde ya que se trata de declaraciones de campaña. De hecho, la economía argentina está estancada hace tres años y este Gobierno dio muestras de que consiguiendo dólares, los ajustes se pueden postergar por bastante tiempo.

Sólo basta recordar que con el ingreso de yuanes por el equivalente a u$s 5.400 millones del Banco de China (sin ellos las reservas del Central hoy estarían por debajo de los u$s 30.000 millones), el Gobierno consiguió cambiarle la cara a un mercado cambiario que desde principio de año dejó como resultado una baja del dólar paralelo.

Con divisas en las reservas, la apuesta oficial es a atrasar el dólar oficial y permitir una recuperación de los salarios en dólares de corto plazo que, a su vez, permita mejorar el consumo de la gente.

La táctica va dando resultados a pesar del atraso en el cierre de algunas paritarias (bancarios y aceiteros, entre otras) que impiden que los aumentos lleguen en junio a los bolsillos de muchos trabajadores.

En otro plano, frente a lo que está pasando con el dólar a nivel mundial, la Argentina va de contramano y ese no es un dato menor para los productores de distintos rubros que pretendan exportar.

Según Clarín, en las últimas semanas, el dólar recobró fuerza frente a las principales monedas y el resultado de los últimos doce meses coloca a la competitividad argentina en una situación más comprometida.

Brasil devaluó 30% el real en los últimos doce meses y tiene una inflación del 8% anual. Europa, también devaluó un 30% el euro frente al dólar y no registra inflación. En la Argentina, ladevaluación fue del orden de sólo el 10% y la inflación, con suerte, resulta algunos puntos menor al 30%.

O sea, los ingresos de los exportadores se ajustan por una tabla que subió 10% mientras los costos lo hicieron por otra que midió 30%. La tijera es evidente.

Ir de contramano a lo que pasa con el dólar en el mundo viene desde hace tiempo pero ahora, y por el año electoral, la apuesta general es a profundizar el esquema hasta que aguanteespeculando con que será sostenible, por lo menos, hasta octubre o hasta que el tradicional cambio preelectoral de portafolios (el traspaso de pesos a dólares) defina otro escenario.

Mientras tanto, hay datos de consumo que reflejan el nuevo «veranito» en este otoño. Los agentes de viaje dicen que están vendiendo pasajes adelantados para viajar al exterior como en otras épocas de «plata dulce».

Un experto en consumo de primer nivel detectó que hay una leve baja en la venta de fideos y una suba en la de productos congelados en los supermercados. Según su experiencia, eso anticipa cierto rebote del consumo de la clase media.

En el sector privado, el impulso al crédito viene dado por una suba de 44% en un año de los consumos con tarjeta donde el plan oficial para comprar en 12 cuotas juega un rol destacado.

El esquema buscado de consuma hoy pague mañana, se corresponde con una realidad financiera claramente cortoplacista en la que el 80% de los depósitos (grandes y chicos) está colocado a 60 o menos días de plazo.

El intento de bombear el consumo viene aceitado con fluidez por una montaña de pesos generada al calor de un déficit fiscal financiero que se acercaría a 9% del PBI a fin de año, todo un récord en la historia reciente del país.

En materia económica, el año electoral viene evolucionando como de manual a pesar de que la caída de las exportaciones (17% menos que el año anterior en el primer cuatrimestre) opaca un poco lo que se cree podría ser el mejor momento del año.

Después, las expectativas tanto políticas como de cambios en materia económica jugarán su partido. Lo harán en una Argentina en la que, ya en los últimos años, quedó demostrado quecrece cuando se alcanzan superávits comercial y fiscal y un tipo de cambio competitivo, y se estanca cuando las variables toman otro sentido.

Mientras tanto, otro «veranito» de consumo es posible aunque difícil de mantener por mucho tiempo sin correcciones. Un tema que los políticos preferirán obviar en la campaña.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/212651-El-avance-de-los-plazos-fijos-es-el-reflejo-de-la-estrategia-oficial-en-su-trnsito-hasta-octubre?page_y=0

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