China: ninguna crisis, apenas un resbalón de crecimiento

Muchas voces opinan, y algunas con buena intención, que China está en envuelta en una crisis económica y financiera de proporciones aún desconocidas lo cual, lógicamente causa pánico y ansiedad en los mercados accionarios. Las subas y bajas en las bolsas, que reciben influencia del Dragón, seguramente conviene a algunos, pocos y grandes, operadores bursátiles y de divisas en el mundo —mientras haya volatilidad hay esperanza, suelen decir— pero, sin dudas, mantener y alimentar la sensación de catástrofe perjudica directamente a los pequeños inversores.

Las recientes volatilidades descapitalizan —en millones de dólares/yuanes/pesos, etc.— a gran cantidad de empresas y golpea, a la vez, los ahorros de muchas familias en el mundo, porque cualquier acontecimiento negativo que suceda al gigante asiático tiene enorme impacto global con independencia del tamaño o ubicación geográfica de los países.
Sin embargo, la narrativa apocalíptica mediática olvida el hecho concreto que China, aunque decaiga un poco, mantiene un nivel de crecimiento cercano a 7%, lo cual es la envidia de cualquier nación. Además los salarios aumentan a ritmo de 10% anual —inflación 2015 será 1,1%— y cada vez se crean más fuentes de trabajo con mayor valor agregado fuera de la agricultura, todo lo cual lleva a que en recientes años el poder adquisitivo y los gastos de consumo de las familias chinas crezcan significativamente.

Todo ese entorno de bonanza en la actual coyuntura va a sufrir fuerte pero para nada diluirse. Un informe reciente del Ministerio de Comercio Exterior y Economía en Beijing indica que se espera para 2020 al 80% de la población residiendo en áreas urbanas (en la actualidad lo hace 55%) lo cual les permitiría a las familias alcanzar niveles de ingreso similares a los que hoy ostenta EE.UU. o los países más desarrollados de Europa.

La clave para alcanzar esa prosperidad la constituye enfocarse aún más en el desarrollo del sector servicios, en vez de la industria o el comercio. Y ello es posible porque cada vez una mayor proporción de los salarios quedan disponibles para gastar en turismo, entretenimiento, etc.

Analizar solo los datos de la menor producción manufacturera o consumo de energía eléctrica chinos es ver la mitad de la realidad. La industria del acero requiere gran gasto energético y los servicios, en cambio, demandan muchísimo menos y sin embargo no significa que generen menos valor agregado.

China privilegia como productor de riqueza el desarrollo del mercado interno y en menor medida su tradicional estandarte: el comercio internacional.

Respecto de lo que se estima excesivo endeudamiento de las familias y empresas con el sistema financiero, lo importantes es que la liquidez de los bancos se mantiene estable y la fuga de capitales, muy activa desde hace meses, luce relativamente controlada.

Además después de la leve depreciación de hace pocas semanas, el valor de la moneda china- renminbi- se mantiene estable frente al dólar. Por tanto los hechos desmienten menos por el momento, una escalada devaluatoria más agresiva que deteriore el valor de la divisa local.

En relación a las bajas que ocurren en las bolsas chinas conviene preguntarse también que mirar ¿la foto del descenso cercano a 40% durante los últimos 90 días o la película que permite ver como crecieron los valores accionarios un 150% durante el último año? En todo caso habrá que ver cómo sigue el rodaje a futuro.

Y aunque los tenedores de acciones —muchos de ellos pequeños ahorristas— deseen escapar realmente del mercado ¿significa eso un cambio en los fundamentos que hacen fuerte la economía china? Todo indica por ahora que no.

Fuente: http://www.diariobae.com/notas/95019-china-ninguna-crisis-apenas-un-resbalon-de-crecimiento.html

compartir

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *