Sobornos, corrupción y escándalos: una realidad casi de película

La corrupción, sobornos y malas prácticas en general están a la vuelta de la esquina y son mucho más frecuentes en el ámbito de las empresas. Ésta es la toma de conciencia que más de 650 directivos de 64 países pusieron de manifiesto en una encuesta internacional de KPMG, donde también dijeron que no tienen los recursos para gestionar el riesgo de sobornos y corrupción. Es decir, hay una toma de conciencia, pero todavía faltan acciones claras en la lucha contra las malas prácticas. De hecho, en 2013, el Banco Mundial estimó en 1000 millones de dólares por año el pago de sobornos a nivel global.

Todavía sigue vigente el eco del caso Volkswagen, que falseó datos para pasar los controles ambientales en los Estados Unidos. La firma había instalado un software para lograr este objetivo. Una vez conocido el caso, perdió 20.000 millones de euros en un solo día, después de una estrepitosa caída de sus acciones, y además puede llegar a pagar una multa de US$ 18.000 millones.

Sigue también el caso FIFA, con consecuencias esta semana para sus máximos dirigentes, después de graves irregularidades en pagos millonarios. Cuando estallan los escándalos, ya no hay vuelta atrás y los costos son altos, no sólo los económicos, sino los que afectan a la reputación de la compañía.

En la Argentina, Diego Bleger, socio de Forensic Services de KPMG, nota que la corrupción «es vista por la sociedad como algo normal que hace que se bajen los estándares de transparencia y de ética. La única manera de bajar este nivel de corrupción sería que la Justicia castigue de acuerdo al nivel de gravedad del hecho que se produjo». Se calcula que una empresa puede perder por este motivo un 5% de sus ganancias.

«Hubo innumerables casos en la historia de organizaciones que identifican la forma de hacer lo conveniente en el corto plazo en lugar de lo correcto», dice Carlos Rozen, socio de BDO. «Respecto de falsear resultados de mediciones, basta con recorrer sólo 10 años hacia atrás y encontraremos muchos ejemplos. Uno típico que vimos más de una vez en diferentes países es acortar el período de prueba de un medicamento y así poner en riesgo la salud de la población», ejemplifica el director del Departamento de Fraudes, Investigaciones y Disputas de la firma.

Rozen afirma que el 90% del fraude permanece oculto y da algunos consejos para estar en estado de alerta. ¿Cuándo?:

  • Hay líderes que no cumplen con políticas, normas y procedimientos a pesar de exigírselo a los colaboradores
  • En algún área hay que cumplir con el presupuesto «sea como sea», o todo vale para cumplir con los objetivos.
  • Se transmite una cultura relacionada con valorar la posición económica, los bienes materiales en el ambiente laboral y no se tienen en cuenta los valores y principios de las personas
  • Se fijan objetivos poco viables o realistas.
  • Se permite la aceptación de obsequios por parte de proveedores y clientes sin límite.
  • Las remuneraciones son poco competitivas o injustas entre un empleado y otro.
  • Si no se reconocen los logros de los colaboradores
  • Hay una falta de control sobre los proveedores, para que no se les adjudiquen contratos en forma directa.

Renuncia

La cabeza del CEO

No es suficiente

El daño a la reputación de una empresa exige medidas extremas y veloces para que los consumidores rápidamente entiendan que se está haciendo lo correcto y que no hay un sistema de encubrimientos para evitar responsabilidades.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1835385-sobornos-corrupcion-y-escandalos-una-realidad-casi-de-pelicula

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