Kicillof cuestiono la enseñanza de la economía neoliberal en las universidades como teoría única

“Debemos teorizar nuestra experiencia”

“La crisis del 2008 fue la más brutal bancarrota de la teoría neoliberal”, opinó el ministro. “En nuestra región, se aplicó otra política que tuvo sus frutos. Ahora hay que sistematizar lo hecho a través una nueva teoría económica latinoamericana.”

Axel Kicillof era la figura más esperada durante las dos jornadas en las que el Segundo Congreso de Economía Política ocupó las cómodas instalaciones del Centro Cultural de la Cooperación, por la que pasaron más de 90 expositores en 24 paneles temáticos, 700 profesionales inscriptos (en su mayoría, jóvenes economistas) y unas dos mil personas que participaron como público que aprovechó el libre acceso a los encuentros. Y no defraudó. El ministro dejó de lado el discurso de campaña centrado en lo hecho y la necesidad de continuar con este proyecto (incluso el power point que llevaba preparado), y apuntó hacia una profunda crítica a la formulación conceptual que brinda el neoliberalismo, la interpretación que, a partir de ella, hacen los organismos internacionales y los sectores dominantes sobre la actual crisis mundial, y a los cuestionamientos que los mismos hacen a las políticas heterodoxas (o nacionales y populares) que se aplicaron “con buenos resultados” en América latina. “En casi toda la región, se aplicó otra política económica, en las antípodas de los pilares de la teoría neoliberal, y ha rendido sus frutos, vivimos la etapa de mayor crecimiento, inclusión social y redistribución del ingreso en muchas décadas, de reindustrialización y desarrollo científico e infraestructura social sin precedentes. Hemos llevado adelante la política, pero falta que la teoría económica nos brinde su avance, y es una tarea pendiente: debemos sistematizar lo hecho a través de una nueva teoría económica latinoamericana”, reclamó el ministro de Economía, ovacionado por todo el público presente.

Fue en el cierre del evento, organizado por el CCC Floreal Gorini y la Universidad Nacional de Quilmes. Lo acompañaban en la mesa, como orador, el diputado del FpV Carlos Heller; el director del CCC, Juan Carlos Junio; el rector de la UNQ, Mario Lozano, y dos jóvenes ex alumnos de Kicillof, el secretario de Relaciones Internacionales de Cancillería, Carlos Bianco, y el coordinador del Congreso, Martín Burgos. Heller precedió al discurso de Kicillof con una breve intervención. En ella destacó el carácter anticipatorio de los escritos de Arturo Jauretche al ahora renombrado libro de Thomas Piketty (El capital en el siglo XXI), en temas como el lenguaje sofisticado e incomprensible de la economía para mostrarla como una ciencia reservada para pocos, o la acumulación de conocimiento en los países periféricos como forma de desarrollar su propio pensamiento y visión del mundo. Luego repasó una serie de definiciones de representantes de organismos internacionales y voceros de gobiernos centrales que, en lugar de reconocer las brutales injusticias derivadas del modelo económico mundial, insisten en las mismas recetas del ajuste.

Kicillof retomó el tema de las políticas neoliberales, pero apuntando al tratamiento que tuvo en las universidades. “Su aplicación tuvo efectos económicos devastadores, pero el éxito más importante lo logró en el plano cultural”, señaló. “Allí tuvo el logro más perverso, porque se apoderó del sentido común”. Describió como la actual crisis mundial barrió con las teorías cuantitativas y monetaristas sobre la inflación, de la cual responsabilizaban al Estado por el gasto público o la emisión monetaria. “La crisis del 2008 fue la bancarrota más fenomenal de la teoría neoliberal, y sin embargo es lo que se sigue enseñando la mayoría de las universidades”, advirtió.

Criticó la enseñanza de Economía “por manuales, la teoría neoliberal se enseña como la única existente, en un intento epistemológico de convertirla en una ciencia natural”. La teoría de la crisis, indicó, desapareció de los programas ortodoxos, “porque desde su concepción teórica la crisis no existe, sólo puede surgir por problemas de impericia de los gobiernos, nunca es culpa del proceso económico”. Tampoco quedaron restos de las materias sobre Planificación Económica. “Las empresas hacen programas a largo plazo, una familia planifica sus vacaciones, el Estado no puede; es un caso para el Inadi”, ironizó.

A criterio de Kicillof, ese desvío explica que aún hoy, con una crisis que se prolonga y se irradia, se insista en los tres pilares centrales de la política neoliberal: el ajuste fiscal, la apertura indiscriminada y el sobreendeudamiento, “como receta urbi et orbi, para todo lugar y en cualquier situación, como un programa permanente”.

La experiencia latinoamericana, “aplicando otra política económica, llevando adelante políticas heterodoxas, ha rendido sus frutos. Pero se hizo sin mapa y sin brújula. Y es el momento de sistematizar esta experiencia”. Dirigiéndose a una audiencia mayoritariamente académica, recordó que así como tras la Segunda Guerra Mundial, Latinoamérica planteó su propia Teoría del Desarrollo y luego la Teoría de la Dependencia, “ahora la tarea es reformular la teoría económica, construyendo un nuevo pensamiento económico latinoamericano al servicio de los pueblos”. Fue el cierre del Congreso, en su punto más vibrante y a la vez ambicioso.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-283861-2015-10-15.html

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