Por la caída de reservas, racionan más la venta de dólares a empresas

El Gobierno puso en marcha ayer lo que parece ser la nueva etapa de su plan para intentar llegar al cambio de mandato sin dejar totalmente a la vista que el atraso cambiario que alentó adquirió una magnitud tal que dejó al Banco Central (BCRA) sin reservas. La entidad que conduce Alejandro Vanoli racionó intempestivamente a la mitad la entrega automática de dólares a empresas importadoras (de US$ 150.000 a 75.000).

Además elevó en 300 puntos básicos las tasas por colocaciones en pesos para desalentar los traspasos a dólar de ahorristas e inversores institucionales. Esto obligará a los bancos a pagar desde el lunes tasas que parten del 26,32% (para plazos más cortos) y llegan al 29,1% (para los que llegan o superan los 180 días), en lo que implica una transferencia del orden de los $ 300 millones por mes, sólo para que acepten asistir al cambio de Gobierno sin escaparle al peso.

Paralelamente, la Superintendencia de Seguros promulgó un esquema que obliga a las compañías del sector a vender -en menos de un mes- el 75% de los bonos en dólares que mantengan en sus carteras de inversión (como hizo antes la CNV con los Fondos Comunes de Inversión). Es un nuevo intento de evitar que los precios del dólar que se pactan en la Bolsa terminen empujando más arriba el billete en el mercado paralelo y aun a riesgo de dejarlas expuestas a un perjuicio patrimonial que ponga en peligro el eventual pago de las coberturas ya concedidas a los asegurados.

El plan, que da nuevo significado a aquella frase de «vamos por todo» tan repetida en arengas oficiales, deja a la vista que la crisis de reservas es más profunda de lo que se admite.

Pero la carencia en este sentido llegó a un nivel tal que las medidas dispuestas ayer, apenas 48 horas después de las elecciones, ni siquiera alcanzan para asegurar que esta nueva dosificación -combinada con incentivos para mantenerse en pesos- dejen el camino despejado al propósito de mantener entre bambalinas esa crisis, coinciden en el mercado.

En especial porque se trata de medidas que, al contraponerse fácticamente con las afirmaciones oficiales sobre un nivel de reservas adecuado, no hacen más que incrementar la desconfianza. Así se transforman en un incentivo adicional para que quienes tuvieran pendiente la liquidación de dólares (por ventas al exterior concretadas en los últimos meses) las demoren todo lo legalmente posible a sabiendas de que la nueva administración deberá redefinir el valor del tipo de cambio por la vía nominal (con una devaluación tradicional) o la impositiva (es decir, mejorándolo efectivamente al reducir o quitar retenciones). O ambas a la vez. En todos los casos eso implica que, demorando la venta del billetes, podrá obtenerse un pago en pesos superior al actual.

Esa situación, ya vigente, es la que obligó en los últimos 90 días al BCRA a ubicarse a diario casi en soledad del lado vendedor en el mostrador de la plaza cambiaria local, provocando una sangría de US$ 6000 millones en sus reservas netas. Incluso ayer, y pese a haber podado a 75.000 dólares por empresa y día el cupo para girar automáticamente por pago de importaciones (lo que llevó a la Cámara de Importadores a denunciar que están «al borde del default comercial») debió volcar al mercado otros US$ 90 millones.

Que se arregle quien siga

Los analistas explican que el cóctel de medidas no logrará cambiar la tendencia del mercado y alertan que podría producir el efecto contrario.

«Ni siquiera creo que intenten llegar al 10 de diciembre con esto. Me parece que el verdadero propósito es aguantar hasta la segunda vuelta porque si algo queda a la vista es que éstas no son medidas diseñadas según las necesidades de la economía, sino en base a las urgencias de la política», juzgó Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.

Su colega Fausto Spotorno, de O.F. & Asociados, coincide. «La lógica que manejan es: «La industria ya tiene insumos para operar un mes… qué importa que tenga que parar después y que la tasa de actividad se caiga a pedazos porque ya será problema de otro». A eso juegan todo», sostiene.

«Lo que vamos viendo son parches cada vez más frecuentes y menos efectivos, y que confirman que el Gobierno está dispuesto a todo con tal de llegar al final de mandato sin volver a devaluar. La Presidenta quiere dejar el cargo diciendo que se fue sin crisis», coincidió Camilo Tiscornia, socio del Estudio C&T Asesores Económicos.

Todos ellos descuentan que el Gobierno entregará el mandato con menos reservas netas en el BCRA de las que había allí al iniciarse el ciclo kirchnerista en 2003. «Y si hablamos de reservas líquidas y propias el número estará muy cercano a cero dado que el grueso de lo que hay hoy corresponde a los encajes que garantizan los depósitos en dólares de los ahorristas», alertó Spotorno.

Recetas que no aportaron soluciones

Enésimo ajuste de cupos

La fijación de cuotas en los pagos automáticos de importaciones nació con el cepo a fines de 2011. En aquel momento se estableció un límite de US$ 500.000, que fue sufriendo reducciones progresivas desde entonces, a medida que se agravaba la situación. Desde ayer la cuota permitida para giros quedó recortada a US$ 75.000, es decir, 15% del valor vigente hace sólo cuatro años, cuando Cristina Kirchner iniciaba su segundo mandato presidencial

Tercer ajuste de tasas

Con la suba que entrará en vigor el lunes, el Banco Central ya dispuso la tercera mejora en la remuneración de plazos fijos en pesos en lo que va del año. El plan para alentar el ahorro en moneda nacional surgió en 2014, cuando la entidad ligó la tasa que les paga a los bancos por la deuda que le compran (Lebac y Nobac) con la que éstos debían pagarles obligatoriamente a sus depositantes. Pero ninguna de las dos anteriores subas de tasas sirvió para detener el proceso dolarizador

Segunda venta forzada

Después que la Comisión Nacional de Valores (CNV) obligara a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) a desdolarizarse en perjuicio de sus cuotapartistas, la Superintendencia de Seguros, a través de la resolución 39517/2015, publicada ayer en el Boletín Oficial, optó por imponerles lo mismo a las compañías de seguros locales, que deberán ejecutarlo progresivamente desde el martes. Vale recordar que esas inversiones son las que garantizan que las aseguradoras puedan pagar eventuales siniestros.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1840393-por-la-caida-de-reservas-racionan-mas-la-venta-de-dolares-a-empresas

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