A la espera del dólar post-balotaje, la industria sufre por falta de insumos, menores plazos y alzas de hasta 50%

La economía en general y el sector productivo en particular hoy se están moviendo claramente al ritmo del balotaje.

Y cada declaración de alguno de los dos candidatos no hace más que agitar las aguas, de la mano de empresas que buscan anticiparse al escenario post 22-N, especialmente en lo que respecta al futuro del tipo de cambio.

Cuando las consultoras marcaban que era Daniel Scioli quien podía imponerse por una interesante diferencia en primera vuelta, los directivos de empresas seguían atentos los detalles de su posible plan gradualista, que prometía incluir desdoblamiento del mercado y una corrección paulatina de la divisa estadounidense.

Sin embargo, bastó que los sondeos se volcaran a favor de Mauricio Macri para que sealteraran los planes de negocios de toda la industria.

Este “cisma” está íntimamente vinculado con el estilo abierto al que está apelando el referente de Cambiemos y parte de su equipo al momento de referirse al futuro del billete verde.

Mientras que históricamente el tema “dólar” era el gran tabú que ningún candidato se atrevía a tocar de cara a las urnas, por considerarlo “piantavotos”, Macri optó por hablarabiertamente y dar su visión sobre este tema antes del balotaje.

Cuando el rival de Scioli planteó que su plan era lograr un tipo de cambio único “que genere nuevamente la confianza para que el productor se ponga a invertir” y que esperaba que ese valor “esté por debajo de los 16 pesos”, no hizo más que hacer sonar la «campana de largada especulativa» en el sector industrial.

Si bien en los últimos meses muy pocos sectores de actividad calculaban sus costos en función del billete verde oficial –dado que todas las proyecciones de consultoras y bancos ya venían descontando una depreciación del peso en el corto plazo-, el hecho de que el candidato de Cambiemos hoy lidere las encuestas y ya le esté poniendo un rango de precios al dólarterminó acelerando la toma de decisiones.

“Bastó que se hablara un par de veces de la devaluación que puede venir y comenzaron acambiar las condiciones para las industrias”, afirmó a iProfesional Marco Meloni, presidente de la Fundación ProTejer.

“En cuestión de semanas, casi todos los proveedores aumentaron los precios en pesos de los insumos y materias primas, achicaron los plazos de la cadena de pagos y estánentregando menos mercadería para no quedarse sin stock”, disparó el principal referente del sector textil.

En tanto, Miguel Ponce, director del Centro de Estudios del Comercio Exterior, señaló que las expectativas están a la orden del día y que los comportamientos de cobertura por parte del sector productivo han ido profundizándose “dado que todas las actividades en la Argentinautilizan en sus procesos al menos un insumo importado».

En la actualidad, casi ninguna rama está operando de manera desacoplada de estacoyuntura.

Fabricantes de autopartes, calzados, textiles, línea blanca y hasta productores dealimentos -por nombrar algunos rubros- están negociando día a día con sus proveedorespor los cambios en las condiciones, ya sea en los plazos de pagos, cantidades entregadas oprecios de los insumos, por temor a que un salto del dólar les provoque un fuerte desfasaje a la hora de reponer stocks.

Incluso, en muchos casos, se está optando por entregar facturas «a precio abierto» o advirtiendo sobre cambios en el importe, en caso de que ocurra un movimiento abrupto de ladivisa estadounidense.

La proyección de una devaluación en el corto plazo –considerada por algunos economistas como la más anunciada de la historia argentina-, está impactando incluso en el valor y ladisponibilidad de materias primas de origen 100% nacional pero que se rigen por precios internacionales, como es el caso de la harina de trigo.

Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyMe) advirtieron que losfabricantes de galletitas, panificados y pastas “por estos días están sufriendo fuertes aumentos por parte de la industria molinera», del orden del 30% al 50%.

Desde la entidad aseguraron que las posibilidades de devaluación, la eventual quita de retenciones y la liberación de exportaciones “está generando mucha incertidumbre”, dado que el precio del trigo –hoy intervenido-, “podría escalar en línea con el valor internacional”.

En el caso de la industria textil, Meloni afirmó que si bien el sector avanzó en una fuerte sustitución de importaciones en los últimos años, hay insumos que están atados al dólar, como las fibras sintéticas, las anilinas para teñir y las bases de los hilados.

“Se le está haciendo muy difícil al sector operar de esta manera. Hay proveedores que ya están trabajando con una expectativa de devaluación de entre el 40% y el 50%. De ese total, un60% está pasando a las listas de precios que nos envían”, explicó Meloni.

Esto derivó, según el directivo, “a que nos hayan aumentado los costos y quitado previsibilidad. Los hilados nos venían aumentado un 16% en pesos en el año, en línea con la devaluación oficial. Pero ahora, en base a las expectativas, en unas semanas nosaplicaron un ajuste extra de más del 20%, como una forma de cubrirse”.

El titular de la influyente organización ProTejer también advirtió que hay compañías que abastecen al sector que están apelando a maniobras que hasta ahora no se habían visto y queimpiden avanzar con la más mínima planificación de la estructura de costos.

“Hay proveedores que aceptan cheques para después del 22 de noviembre y te entregan la mercadería pero ya están tomando como cotización implícita un tipo de cambio de $14. Si al momento de cobrar el cheque el dólar vale menos, entonces se comprometen a hacerte unanota de crédito por la diferencia”, afirmó.

En el caso del sector autopartista, conformado básicamente por industrias Pymes, también está trabajando con una divisa estadounidense por encima del valor oficial actual.

El directivo de una de las dos principales cámaras de esta rama de actividad, reconoció bajo estricto off the record que “cada empresa, en función de su olfato comercial y de sus posibilidades, ya está operando con un dólar más alto y lo está trasladando a sus listas de precios”.

“Esto se observa especialmente en el segmento de reposición. Aunque hayan realizadoimportaciones de insumos y componentes al tipo de cambio oficial, están teniendo en cuenta el costo de reposición, por lo cual fijan precios en pesos que ya contemplan cierto nivel dedevaluación”, reconoció.

Si bien el directivo afirmó que no hay una fórmula generalizada para todo el sector, porque es una actividad muy atomizada y depende del nivel de exposición a los insumos importados, “entendemos que en las últimas semanas hubo empresas que aplicaron ajustes del 20% o 30%».

En paralelo, Ponce advirtió que parte del impacto inflacionario que indefectiblemente provoca cualquier devaluación ya se está descontando desde ahora porque muchasempresas debieron recurrir al mercado de “conta con liqui” para cancelar compromisos con el exterior, convalidando así un dólar un 50% más elevado que el oficial.

“En la última semana hubo un aumento importante en el número de firmas que debió operar a través de esta plaza, porque el Banco Central no les está habilitando las divisas necesarias para pagarles a sus proveedores”, destacó Ponce, que estimó que hay unas 250 empresas importadoras que se acaban de sumar al “conta con liqui”.

“Lo único que tiene esto de positivo es que si el próximo Gobierno avanza en un sinceramiento del tipo de cambio, esto ya habrá sido absorbido en parte por los precios”, completó.

Se acortan los plazos
Con la vista puesta en los primeros pasos que tome la nueva gestión, el sector industrial también está sintiendo en carne propia el achicamiento de los plazos para cancelar lasfacturas adeudadas, una variable crítica, especialmente para sectores que requieren de tres o cuatro meses para comercializar sus productos y tener liquidez para hacer frente a los compromisos con sus proveedores.

“Hasta hace unas semanas te daban 90 o incluso 120 días. Eso se acabó. En la industria textilahora nos encontramos con que están otorgando 15 o 20 días. Eso es casi lo mismo que hablar de pago al contado”, disparó Meloni.

En tanto, desde la cámara que nuclea a fabricantes de productos de línea blanca, comococinas y heladeras, también advirtieron por un fuerte acortamiento de los plazos.

“Los proveedores de chapas o plásticos hasta septiembre daban un lapso de 60 días para cancelar deudas, algo razonable. Pero a partir de octubre se fue achicando y ahora se está hablando de una o dos semanas”, afirmó el directivo de la entidad, que pidió estricto off the record.

Claro que tener el “cash” tampoco les garantiza a las industrias la posibilidad de hacerse de un sólido inventario hoy y ahorrarse los problemas financieros de tener que reponer stock el día de mañana con un nuevo valor del dólar.

La razón es que en un escenario en el que el BCRA está avanzando con el “tanque de reserva”y achicó en más de un 50% los montos de divisas que autoriza a las empresas importadoras, el sector fabril no tiene margen para acopiar insumos y materias primas como una forma de cubrirse y especular ante una eventual devaluación. Básicamente porque las compras al mundo están muy limitadas.

Desde la cámara de línea blanca admitieron que “en lo que es insumos críticos, como chapa oplásticos están entregando la mitad de lo que se pide o incluso menos. Y como las ventas minoristas avanzan a buen ritmo, es imposible hoy pensar en hacer stock”.

Desde ProTejer confirmaron que lo que manda entre los proveedores “es retacear la entregade materia prima. Y eso nos complica».

En tanto, desde una de las principales cámaras de biodiesel, aseguraron a este medio que «las grandes productoras de aceite de soja no están entregando porque especulan con eltipo de cambio. Tenemos para aguantar hasta el lunes. Si no nos abastecen, varias plantas van a tener que dejar de operar, porque es el insumo principal».

¿Sin impacto inflacionario?
Una devaluación es considerada “exitosa” cuando el dólar sube y el resto de los preciospermanece relativamente estable.

Si esto sucede, todos los bienes y servicios se abaratan -medidos en esa moneda- y el país recupera competitividad cambiaria.

Así, se hace más fácil exportar y también sustituir importaciones, por lo que se produce un «efecto reactivante», fundamental en momentos en que el “dólar barato” golpea a laseconomías regionales y las exportaciones se desploman a tasas de dos dígitos.

En este contexto, desde Cambiemos aseguran que cualquier corrección del tipo de cambio no necesariamente impactaría de manera directa en la inflación porque ya hubo un traspasoa los precios.

“Los costos ya están calculados en función de un dólar de $16”, afirmaba días atrás Macri.

Sin embargo, desde la UIA consideran que un fuerte deslizamiento del billete verde no será inocuo en el nivel del costo de vida.

Para Diego Coatz, economista jefe de la entidad fabril, “más del 90% de las operaciones de comercio exterior se realizan en el mercado oficial. Cualquier liberación abrupta del dólar fijado por el BCRA -y más aún sin un plan financiero- presionaría sobre los precios, tal como ocurrió en enero del 2014”.

En tanto, según la última encuesta de la consultora internacional FocusEconomics, que se realiza en forma mensual entre universidades, consultoras y bancos del país y del exterior, el mercado espera una divisa estadounidense por encima de los $14 en el corto plazo y una tasa inflacionaria promedio del 34%, siete puntos más elevada que la de este año.

Así, el hecho de que cada vez más empresas estén ajustando sus precios en función de una devaluación que todavía no llegó, no garantiza que el día de mañana el índice no vuelva a sufrir ajustes.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/222710-A-la-espera-del-dolar-post-balotaje-la-industria-sufre-por-falta-de-insumos-menores-plazos-y-alzas-de-hasta-50-

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